José Mujica aprovechó ayer la última ceremonia de la bandera frente a la sede de la presidencia para despedirse del pueblo uruguayo y recibir el saludo de los integrantes de su gobierno y cientos de partidarios.
Rodeado de partidarios que llevaban carteles que decían “Gracias”, algunos con lágrimas en los ojos, Mujica hizo un repaso de su vida y justificó sus años de guerrillero, en las décadas del 60 y 70, que le valieron 13 años de cárcel. “Nos terminamos jugando todo, como muchos otros. Sufrimos e hicimos sufrir y somos conscientes”, dijo.
“Pepe” Mujica dejará la presidencia mañana en manos de su sucesor Tabaré Vázquez, también integrante de la coalición de izquierda Frente Amplio.
El ex guerrillero prometió seguir dando batalla en el Parlamento por sus ideas y proyectos. “No me voy, estoy llegando. Me iré con el último aliento”, sostuvo.



