Octavio Leal Moncada, de 83 años, identificado como antiguo capo de la Columna Armada Pedro J. Méndez, organización señalada por sus presuntos vínculos con el Cártel del Golfo en Hidalgo, Tamaulipas, fue detenido este domingo al mediodía durante un operativo federal en Santiago, Nuevo León.
La captura del dirigente volvió a sacudir el tablero político y de seguridad en Tamaulipas, donde su nombre ha estado ligado durante años a una estructura con influencia territorial, capacidad de movilización y presencia en zonas estratégicas del estado.
Tras confirmarse su arresto, se reportaron bloqueos sobre la carretera Victoria-Monterrey, frente a su bastión en Hidalgo, Tamaulipas, en una reacción que evidenció el nivel de operación y respaldo que aún conserva la organización en la región.
Leal Moncada ya había enfrentado procesos judiciales previos, entre ellos uno relacionado con homicidio calificado, por el cual permaneció varios meses en prisión antes de recuperar su libertad en 2022.
La nueva detención abre otra vez el debate sobre el papel de las llamadas organizaciones civiles armadas en Tamaulipas: grupos que durante años se presentaron como autodefensas, pero que también han sido señalados por su poder político, su capacidad de presión y sus presuntos nexos con estructuras criminales.
Hasta el momento, las autoridades no han detallado públicamente los delitos por los que fue detenido ni la situación jurídica que enfrentará. Lo cierto es que su arresto ya provocó una reacción inmediata en carretera y exhibió que la Columna Pedro J. Méndez sigue siendo un factor de tensión en el mapa de seguridad del noreste del país.




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