Desde grandes petroleras hasta inversionistas del Valle de Texas, saben que la cuenca de “Eagle Ford Shale” no termina en el río Bravo y que al sur, en Tamaulipas, hay un espejo con trillones de metros cúbicos y empresas que carecen de tecnología y proveedores que no venden el equipo ni los materiales.
Mientras los contratistas mexicanos del petrolero y los empresarios tamaulipecos duermen hasta sabe qué les permitirían la leyes secundarias de la Reforma Energética, trasnacionales, gaseras texanas, vendedores y fabricantes de equipo y materiales, se alistan para una estrategia de gana ganar.
“México invertirá la mayor parte del presupuesto de PE-MEX en los próximos dos años en el norte del país, por lo tanto, tenemos una buena oportunidad de ser un punto de partida para las empresas de perforación y materiales de arena y fracturamiento hidráulico y todo eso”, dijo al “Rio Grande Guardian”, Mike Willis , director ejecutivo de la Asociación de Fabricantes del Sur de Texas.
La publicación estadounidense especializada en temas empresariales latinoamericanos, “BN Americas”, afirma que los inversionistas canadienses y de EUA, están listos para estar entre los primeros en participar en el fracking (fractura de rocas y perforación) de gas de esquisto en México.
“Con el permisos para invertir en el Fracking y la extracción simultanea, será muy atractivo para los inversionistas y empresas canadienses ya establecidas en México”, dijo el Director Ejecutivo en México de la candiense “PricewaterhouseCoopers”, Jorge Pedroza.
Contrario a las explotaciones de gas natural en la Cuenca de Burgos, donde perforar y extraer es un asunto de tecnología añeja, explotar el llamado gas shale, gas de esquisto, gas de lutitas o gas pizarra, requiere de patentes, equipo especializado, arena específica y químicos que, sin ser muy sofisticados, tienen una nula o escasa disponibilidad en México.
Marcial Nava, economista del BBVA Bancomer vaticina que Exxon Mobil, Chevron y British Petroleum, con una gran presencia en Houston y experiencia en exploración en aguas profundas y shale, serán los primeros beneficiados con la apertura al capital de la reforma Energética.
“Pemex carece del capital y la tecnología para llevar a cabo la exploración y producción de reservas de México en aguas profundas y de gas pizarra “, dijo Nava al Houston Bussines Journal.
Los yacimientos de gas de esquisto más grandes del paíes estan bajo suelo tamaulipeco en donde, lejos de haber ya estrategias estatales y de negocios para aprovechar esta riqueza que en Texas ha sido el búm económico del milenio, lo único que crece es la oposición al fracking.
La oportunidad para extranjeros llegará, pues todo indica que en la llamada “Ronda Cero” que Petróleos Mexicanos deberá definir antes del jueves 20 de marzo, el gas de esquisto no estará entre las actividades y campos en donde la paraestatal centrará su presupuesto.
La Ronda Cero, parte de la Reforma Energética, es la preferencia que tiene la petrolera estatal para definir que proyectos desarrolla, en qué forma y cuàles debe liberar a la inversión privada.
El Director General de PEMEX, Emilio Lozoya Austin, ha manifestado en forma velada que la explotación de yacimientos de gas de esquisto se realizaría en una asociación con gaseras extranjeras con empresas nacionales.
Lozoya Austin, dijo que la revolución energética en Estados Unidos ha incrementado la oferta de gas natural a partir de gas lutita, pero para ello se requiere de empresas que asuman el riesgo geológico e inviertan en el sector y estas empresas no están aún entre sus contratistas mexicanos.
Tampoco hay entre los proveedores tamaulipecos de la zona fronteriza, quienes puedan proveer las necesidades de bombas, perforadoras, arena, equipo especializado para control de fluidos y mucho menos, para vender tecnología de fracking.
Según Lozoya, México debería apostar por la industria del gas shale, pues permitiría captar más recursos, generar empleos y bajar las tarifas de electricidad, encarecidas por gas importado, pero al parecer la apuesta se hace al norte del río Bravo.



