Brayan Cabrera Castillo, identificado como “Zajed”, su nombre clave mientras fungía como testigo protegido de la Procuraduría General de la República (PGR), tiene detrás un turbio historial de delitos de orden federal que logró evadir gracias a la invitación de este órgano para “limpiar” su nombre, con la condición de que sirviera para respaldar acusaciones que llevarían tras las rejas a decenas de personas. Entre ellas, al ex alcalde de Benito Juárez, Gregorio Sánchez Martínez.
Orginario de Cancún, Quintana Roo, Castillo Cabrera cuenta con tres órdenes de aprehensión en Zacatecas, Tabasco y Quintana Roo por robo de autos, trata de personas y delincuencia organizada cuando lo aprehendieron y lo “invitaron” a ser informante de la PGR a cambio de inmunidad, casa, auto, protección y un salario mensual de entre 20 mil y 50 mil pesos.
Cabrera Castillo ni siquiera concluyó la secundaria y una de sus primeras detenciones se llevó a cabo en abril del 2004 en la ciudad de León, Guanajuato, por una orden de aprehensión por robo de vehículo en Cancún.
El inculpado estuvo varios meses en prisión y logró salir libre por un –supuesto- soborno que realizó su madre María Castillo Cevallos. Posteriormente, Cabrera regresó a León, en donde se dedicó a ser narcomenudista; después consiguió un empleo en el Hotel del Campestre, en donde estuvo laborando hasta 2007. Ahí robó dinero y tuvo que emprender huida fuera del país, por lo que emigró a Canadá.
Cuando regresó a México, Brayan Cabrera se dedicó a la clonación de tarjetas, las cuales usaba en distintos comercios para subsistir “de a gratis” a costa de otros y también mantener sus numerosas adicciones, entre las que resalta la cocaína.
Meses después se trasladó a su natal Cancún, en donde se habría unido a su progenitora para vender drogas al menudeo en el Bar Coperacha, propiedad de la misma.
Ya con un estilo de vida acostumbrado al delito, a Brayan se le ocurrió su “plan maestro”: secuestrar a su propia madre.
Lo anterior lo hizo en complicidad con su compadre Cristian Zúñiga Ayala, individuo al que después él mismo denunció por quedarse con el dinero del rescate, además de la droga que juntos vendían.
Fue en ese momento cuando se apegó al programa de Testigo Protegido de la PGR y empezó a dar informes sobre supuestas actividades ilícitas de políticos y hasta artistas.
Declaró en por lo menos 28 procesos y también ha sido excusado por la PGR en los juzgados cada vez que un juez federal lo reclama para carearse con reos acusados por delitos graves, como delincuencia organizada y narcotráfico. Cabe destacar que uno de los personajes que enfrentó un proceso por sus declaraciones es Nicolás Hernández Mendoza, ex delegado de la PGR en Cancún.



