Cancún.- Hasta una ciudad como Cancún, con todo su dinamismo y constante ir y venir de trabajadores y turistas que nacionales e internacionales, tiene sus momentos de calma, donde parece que no hubiera nadie que rompiera con esa tregua.
Hoy domingo, las calles lucen despejadas, los parques vacíos y el ruido de los vehículos ausentes, al estar la mayoría de las familias descansando en sus casas, en las playas o balnearos, o bien en algún centro comercial.











