Buenos Aires, Argentina.— En medio de una relación bilateral marcada por episodios de tensión política, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, y el administrador de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrance Cole, mostraron una abierta sintonía durante la Conferencia Internacional para el Control de Drogas que se celebra en Argentina.
El encuentro dejó una señal política relevante sobre el estado de la cooperación en materia de seguridad entre México y Estados Unidos: más allá de las diferencias entre ambos gobiernos, las áreas encargadas de combatir al narcotráfico y al crimen organizado mantienen canales directos de comunicación e intercambio de inteligencia.
Cole reconoció públicamente el trabajo de García Harfuch y lo calificó como un “socio de confianza” y amigo de Estados Unidos, además de destacar su trayectoria en las instituciones de seguridad mexicanas y su conocimiento sobre la operación de las organizaciones criminales transnacionales.
El jefe de la DEA también resaltó la importancia de compartir inteligencia, perseguir a los principales liderazgos criminales, interrumpir cadenas de suministro y atacar las estructuras de las organizaciones delictivas desde sus niveles superiores hasta sus redes operativas.
Harfuch destaca comunicación directa con la DEA
García Harfuch respondió a los reconocimientos destacando el liderazgo de Cole al frente de la agencia estadounidense y aseguró que, desde su llegada, el intercambio de información entre ambas partes se ha vuelto más ágil.
Uno de los aspectos que llamó particularmente la atención fue el reconocimiento del funcionario mexicano sobre la posibilidad de mantener consultas rápidas e informales para agilizar acciones conjuntas, evitando que determinados procedimientos queden atrapados en trámites burocráticos.
Esta comunicación, sostuvo, ha contribuido a fortalecer la confianza entre las instituciones de seguridad de ambos países.
La cercanía mostrada públicamente por ambos funcionarios adquiere relevancia en un momento en que la relación política entre México y Estados Unidos atraviesa temas particularmente sensibles. Sin embargo, en el terreno de la seguridad, las señales apuntan hacia la continuidad de una cooperación basada en inteligencia, intercambio de información y operaciones coordinadas.
Narcotráfico obliga a cerrar filas
La reunión se desarrolla en el marco de la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, celebrada en Buenos Aires, donde autoridades y especialistas de numerosos países discuten estrategias frente al narcotráfico, lavado de dinero y organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras nacionales.
El mensaje central es que las estructuras del crimen organizado han alcanzado una dimensión transnacional que obliga a los gobiernos a incrementar la cooperación y compartir información estratégica.
Para México, la presencia de García Harfuch representa además una oportunidad para proyectar internacionalmente la estrategia de seguridad de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum y fortalecer los canales institucionales con Estados Unidos.
La imagen de García Harfuch y Cole intercambiando reconocimientos trasciende así el protocolo diplomático: refleja una relación operativa que ambos gobiernos consideran necesaria ante organizaciones criminales que mantienen actividades a ambos lados de la frontera.
Mientras las diferencias políticas entre Washington y México pueden aparecer periódicamente en la agenda pública, el encuentro en Argentina muestra que, en materia de seguridad, las instituciones de ambos países mantienen abierta una ruta de colaboración que coloca a la inteligencia y la coordinación binacional como piezas centrales de la lucha contra el crimen organizado.




Deja tu comentario