Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda. -Jean de La Fontaine, escritor y poeta francés.
El día de ayer por la noche y hoy a lo largo de la madrugada y el día, la polémica se desató en internet por la foto de un vestido subida a Tumblr. El vestido no tenía nada de especial, solamente era la imagen de un vestido de rayas horizontales, pero lo curioso era que algunas personas veían un vestido color blanco con franjas doradas, mientras que otras lo veía de color azul con negro. Se le trataron de dar diferentes explicaciones, cuando a final de cuentas la respuesta fue un error que ocurre en las retinas de algunos ojos que fallan al tratar de interpretar los colores entre sobras y luces.
Lejos de la polémica del vestido y su impacto viral en el mundo del internet y sobre todo las redes sociales y medios electrónicos mexicanos, el suceso me dejó una serie de lecciones que quiero compartir con ustedes, queridos lectores. El día de hoy a las 4 am fue capturado Servando Gómez alias la Tuta en la ciudad de Morelia. Este capo ha sido uno de los más buscados desde hace ya varios años que transcurrieron entre los sexenios de Calderón y el Presidente Enrique Peña Nieto. Lo curioso para un servidor, es como la foto de un vestido logró tener un impacto y trascendencia mucho mayor que la captura de un gran capo; es por eso que abro a debate y pongo a discusión los siguientes puntos:
La polémica del vestido me permitió responderme una duda que rondaba mi cabeza desde hace unos años; Orwell o Huxley. En resumen, Orwell temía que lo que odiábamos terminara por acabarnos, mientras que Huxley temía que lo que amábamos terminara por acabarnos. Ahora me queda claro que por lo menos en México, el mundo feliz de Huxley es esa espiral decadente en la que está sumergida la sociedad mexicana promedio.
En México no hay necesidad de censurar los libros pues son muy pocos los que quieren leerlos; en México las verdaderas noticias se encuentran ahogadas entre un mar de irrelevancia; en México la cultura es trivial, somos presos de los sensoramas, de los cultos a celebridades, chucherías y chorradas, de lo cotidiano y lo mundano de una vida que da vueltas en círculos; En México a la gente se le controla por medio de los placeres; en México resuena más una promesa de un mundo feliz que na verdad de un mundo en contante transformación.
La polémica del vestido también me permitió darme cuenta de una realidad latente que no me canso ni me cansaré de reiterar. Nuestros trabajadores están cansados y no cansados de los malos gobiernos, sino cansados, físicamente exhaustos; tan exhaustos que lo único que desean es llegar a casa a descansar y dejar que el mundo gire. Nuestros jóvenes están aburridos, son presas del ocio y de la procrastinación; y el ocio es el padre de todos lo vicios. Nuestros críticos no producen, sólo critican. Nuestros intelectuales creen que sólo leyendo se puede ser intelectual.
Y lo peor de todo, una gran parte de la sociedad posmoderna mexicana considera que por ser rojo, verde, azul, amarillo, naranja, turquesa, de derecha o de izquierda, de los que protestan o los que trabajan, de los que gritan o se callan, etcétera, ya entras en el encasillamiento de bueno o malo, de héroe o villano, de azul y negro o blanco y dorado. Eso sólo demuestra lo intolerante, sectaria y elitista que se ha vuelto nuestra sociedad y; todo a raíz de una educación pública de héroes y villanos y un mundo del entretenimiento que de pobres buenos y ricos malos.
La polémica del vestido pudo más que la noticia de la captura de la Tuta y la renuncia de Murillo Karam y ahogo en este mar de información irrelevante a la ya muy común conspiranoia de las cajas chinas y las cortinas de humo. Aunque podemos usar a la inversa la conspiranoia... y es que la polémica del vestido fue una cortina de humo para distraernos de la eficiente actuación de Gobierno Federal al capturar a la Tuta. Pero poniéndonos serios, no todo el mundo es México, ni todo el mundo es Gobierno Federal y el Presidente; el mundo sigue dando vueltas y cada acción por pequeña que sea es potencialmente noticia. Ya supérenlo.
La polémica del vestido me recordó que existe una clase pseudointelectual en México que se creen dueños de la intelectualidad y la razón por haber leído Marx Para Principiantes de Ríus, por militar un partido de izquierda, por haber leído más de tres libro, por haber salido a marcha a la calle, por echarle la culpa al gobierno de todos sus problemas o por haberle mentado la madre al presidente. Pero lo más divertido de todo es que no importa que tan intelectuales sean o se digan ser, a final de cuentas terminan distrayéndose en fotos de gatitos, vídeos de “vida de cholo” o un vestido.
¿Será que esta clase rebelde, revolucionaria y reaccionaria de facebook, que estos críticos, intelectuales y sabios de twitter no son más que parte de una moda? Ayer el amor y paz, hoy el odio y rebeldía. Pero para cambiar el país se necesitan más que modas, se necesita convicción férrea, trabajo, buena voluntad, unidad nacional, respeto, tolerancia, inclusión, amor, paz, fraternidad, solidaridad, ética, honorabilidad, responsabilidad, virtud, compañerismo...
Al final de cuentas y tal como lo dice Huxley en “Nueva visita al mundo feliz”, los libertarios civiles y los racionalistas siempre están en alerta contra la tiranía y han olvidado tener en cuenta el infinito apetito de distracción del ser humano. Para muestra bastó un vestido... (@TruGMA)



