El estado de Campeche quedó formalmente señalado como parte de las rutas del narcotráfico internacional hacia Estados Unidos, luego de aparecer de manera explícita en una acusación penal presentada por el gobierno estadounidense contra la cúpula del régimen venezolano.
De acuerdo con el expediente S4 11 Cr. 205 (AKH), radicado en la Corte de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, Nicolás Maduro Moros y su círculo más cercano son acusados de narcoterrorismo, tráfico internacional de drogas y otros delitos federales. En el documento judicial se describe cómo territorio mexicano, específicamente Campeche, fue utilizado como punto clave en el trasiego de cocaína con destino final a Estados Unidos.
La acusación detalla que en 2006, el llamado Cartel de los Soles —integrado por altos funcionarios y mandos militares del gobierno venezolano— envió un cargamento superior a 5.5 toneladas de cocaína desde Venezuela hacia México a bordo de un avión DC-9, el cual aterrizó en el Aeropuerto de Ciudad del Carmen, en el estado de Campeche. El cargamento fue asegurado por autoridades mexicanas tras su arribo.
Este episodio, documentado en una causa penal de alto perfil en Estados Unidos, confirma que Campeche no solo fue un punto de paso, sino una pieza concreta dentro de la logística del narcotráfico internacional, utilizada para mover grandes volúmenes de droga desde Sudamérica hacia el mercado estadounidense.
En el mismo expediente se señala que Maduro y sus coacusados —entre ellos Diosdado Cabello Rondón, Ramón Rodríguez Chacín y Cilia Flores de Maduro— habrían aprovechado sus cargos para corromper instituciones, proteger operaciones criminales y coordinar envíos masivos de cocaína, algunos de los cuales involucraron directamente a México.
La mención explícita de Campeche dentro de esta acusación federal exhibe la dimensión transnacional del narcotráfico y coloca al estado en el mapa de las investigaciones internacionales sobre rutas de droga hacia Estados Unidos, evidenciando cómo el territorio mexicano ha sido utilizado históricamente por organizaciones criminales de alcance continental.
El caso, aún vigente en tribunales estadounidenses, refuerza la narrativa de que el combate al narcotráfico no es solo un asunto local, sino una red que conecta gobiernos, territorios y organizaciones criminales a escala global.




