Al realizar un reportaje sobre las probables estaciones que tendrá el Tren Maya, para la Agencia Informativa Multimedios (SIM), me di cuenta que existen al menos tres temas que no se han tratado por parte de las futuras autoridades federales.
El primero tiene que ver con la expropiación de la tierra para el derecho de vía, pues de los mil 500 kilómetros del recorrido que realizará este medio de transporte, 854 serán durmientes y rieles nuevos, que correrán de Cancún a Bacalar y de Bacalar a Escárcega, Campeche, a los que hay que sumarle la distancia de Valladolid, Yucatán hacia Cancún.
Aún no se explica cuántos metros de las propiedades y tierras ejidales que atravesarán las vías, se expropiarán, en cuánto se pagará el metro cuadrado a los propietarios; en ese mismo tenor tampoco se dice el impacto ambiental que tendrá la construcción de los rieles, súmele la inconformidad del Ejército Zapatista de Liberación Nacional de que este tren pase por Chiapas.
El segundo tema, que es preocupante para los habitantes de Balancán y Tenosique, en el estado de Tabasco y de Palenque, Chiapas, es el flujo de indocumentados sudamericanos, que utilizan hoy el tren de carga que administra la empresa Ferrocarriles del Istmo de Tehuantepec (FIT), pues utilizan las estaciones de “El Triunfo” y el paso lento de “La Bestia” por Tenosique para subirse rumbo al norte; pero hacen una parada “técnica” en Palenque, donde en la colonia Pakal-Nah (ahí está la estación) se abastecen de alimentos y aprovechan a mendingar para obtener recursos para continuar su viaje hacia Estados Unidos.
En la estación de Palenque, donde tendrá su origen o destino el Tren Maya, se observan a indocumentados de nacionalidades como Perú, Guatemala, Honduras y el Salvador, principalmente, seguidos por colombianos y panameños. Las mismas autoridades municipales comentan que aunque están habituados a ver extranjeros en sus calles y lugares públicos, representan un problema poblacional, pues muchas veces hacen sus necesidades fisiológicas en predios abandonados, y en el peor de los casos, algunos se dedican a delinquir.
La Agente Municipal de la colonia Pakal-Nah, Claudia Jiménez Reyna me comentó que aunque ven con buenos ojos el proyecto del Tren Maya, todavía no se les dice cómo se combatirá el arribo de indocumentados. Esos sí, la comunidad está preparada para brindar mano de obra y servicios para la construcción del proyecto.
El tercer problema que enfrentará la construcción del Tren Maya, es la reubicación de las familias que viven en lo que algún día fueron las estaciones y edificios del Tren Chiapas-Mayab, se quedaron con esas construcciones; además de los que invadieron el derecho de vía y ahí construyeron sus casas, las que se pueden observar a todo lo largo y ancho de la vía férrea que corre de Palenque hasta Valladolid, Yucatán.
Los lugareños se preguntan si el gobierno federal ya consideró dónde reubicarlos, pues no están dispuestos a solo ser desalojados de una propiedad, aunque es del gobierno, que consideran como suya. En el recorrido por lo que serán la estaciones del Tren Maya, se observa que habitan familias enteras, hasta dos generaciones, principalmente las viviendas son ocupadas por extrabajadores del extinto Ferrocarriles Nacionales de México (Ferronales).
Sería importante que los promotores y encargados de este proyecto, pues salgan a explicar las dudas de los ciudadanos que serán impactados por la construcción de esta obra, que si bien es importante, pues beneficiará a más de 12 millones de habitantes del sureste, no debe dejar a dudas que más que perjudicar, su objetivo es elevar la calidad de vida de las personas que viven en el Sureste de México.
SASCAB
¿Quién cuestionará el actuar de Eduardo Martínez Arcila, presidente de la Gran Comisión en la XV Legislatura?, al menos existe una pregunta en el aire, ¿dónde están los 100 millones de pesos que presuntamente se dieron como ayuda a la población?, ahí se las dejo.



