Un silencio profundo marcó la despedida del policía estatal Nicolás Alejandro Jiménez, quien murió caído en el cumplimiento de su deber tras un enfrentamiento en Felipe Carrillo Puerto.
El agente resultó gravemente herido durante la agresión y fue trasladado de urgencia al Hospital General de Felipe Carrillo Puerto. Horas más tarde, se confirmó su fallecimiento. La noticia estremeció a la corporación: un compañero más que pierde la vida en manos de la delincuencia.
El acto luctuoso fue encabezado por el Contralmirante Julio César Gómez Torres, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Quintana Roo, acompañado por mandos y elementos de todas las áreas operativas y administrativas. En formación solemne, compañeros montaron guardia de honor mientras el nombre de Nicolás Alejandro Jiménez era pronunciado con respeto y firmeza.
La ceremonia no fue solo un protocolo institucional. En los rostros de sus compañeros era evidente la tristeza y la conciencia de la vulnerabilidad permanente que implica portar el uniforme. Hoy fue él, mañana podría ser cualquiera de los que estaban formados rindiéndole el último adiós.
Durante el homenaje se destacó su trayectoria, su valentía y su compromiso con la seguridad de las y los quintanarroenses. La frase que acompañó el acto fue clara y contundente: murió en cumplimiento de su deber. No es una fórmula retórica; es el reconocimiento de que perdió la vida protegiendo a la ciudadanía.
Las autoridades informaron que se brindó acompañamiento institucional integral a su familia, en un momento de dolor irreparable. El respaldo oficial busca mitigar, en lo posible, la ausencia de quien salió a servir y no regresó a casa.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana reafirmó su compromiso de continuar trabajando con responsabilidad y firmeza en favor de la ciudadanía. Pero la despedida dejó una verdad innegable: la seguridad pública tiene un costo humano, y Nicolás Alejandro Jiménez lo pagó con su vida.
Descanse en paz.




