La Suprema Corte no reculó por voluntad propia. Lo hizo porque la presión política llegó desde donde sí escuchan. Y es que, aunque la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, ya les había advertido a los ministros en varias ocasiones sobre sus excesos, ninguno movió un dedo. Ignoraron todas las señales, minimizaron las críticas y defendieron sus privilegios… hasta que intervino quien realmente puede incomodarlos: Andrés Manuel López Obrador, desde su rancho La Chingada, en Chiapas.
Tras esa llamada de atención, contundente y pública, los ministros no tuvieron más opción que devolver las camionetas Cherokee blindadas que habían adoptado como parte de su estilo de vida dentro del Poder Judicial.
LA LLAMADA QUE SÍ LOS HIZO CEDER
La advertencia de López Obrador no dejó margen:
“¿Qué no que ya no hay privilegios? ¿Para qué necesitan camionetas machuchonas?”
Esa frase, lanzada desde Chiapas, logró en horas lo que Sheinbaum no había conseguido en semanas de insistencia. La presidenta había exigido moderación, control administrativo y coherencia institucional. Se los dijo claramente: frenen los excesos. Pero los ministros hicieron caso omiso.
En cambio, la reacción fue inmediata cuando la presión vino de AMLO.
¿QUÉ PASARÁ CON LAS CAMIONETAS?
El Poder Judicial no ha informado el destino de los vehículos. Podrían ser resguardados, reasignados o incluso subastados, como ocurrió cuando López Obrador asumió la presidencia en 2018 y ordenó vender la flotilla blindada de Enrique Peña Nieto.
La opacidad vuelve a encender cuestionamientos sobre cómo se administran los recursos dentro del máximo tribunal.
LA DESOBEDIENCIA A SHEINBAUM VS. LA OBEDIENCIA A AMLO
Lo ocurrido dejó ver una realidad incómoda:
- Claudia Sheinbaum les advirtió varias veces.
- Los ministros no le hicieron caso.
- AMLO habló una sola vez… y devolvieron las camionetas.
Este contraste exhibe la fragilidad interna del Poder Judicial y la influencia aún dominante del expresidente en la vida política, incluso desde su retiro en Chiapas.
GUERRA DE PERCEPCIONES Y PRIVILEGIOS
La devolución de las “camionetas machuchonas” se convirtió en un símbolo más del choque entre poderes y del escrutinio público hacia los privilegios del Poder Judicial.
Mientras la Presidencia impulsa austeridad, la Corte insiste en prácticas que difícilmente puede justificar, sobre todo en un contexto de exigencia ciudadana, transparencia y recortes presupuestales.
Al final, la presión desde La Chingada fue la que terminó doblegando al máximo tribunal del país.




