La confianza que algunos diputados de Morena reflejan para ratificar a Ernestina Godoy como fiscal de la Ciudad de México pasa por un burdo plan de inhibir la presencia de legisladores de oposición en la sesión de mañana.
Los morenistas ya no le apuestan a conseguir los 44 votos que necesitan para lograr la mayoría calificada, sino a mermar la asistencia opositora mediante el pago de millonarias sumas, la promesa de limpiar expedientes judiciales o hasta amenazas a algunos.
El cálculo más optimista de la 4T es que, con todos los que puedan comprar, llegarían a un máximo de 42 votos y se quedarían a dos de la cifra mágica. Pero como la ley estipula que se requieren las dos terceras partes de los diputados presentes, a eso apuestan.
Para que les puedan dar las cuentas necesitan la ausencia de, al menos, cuatro legisladores del PRI, del PAN, del PRD o de Movimiento Ciudadano, y que no falte ninguno de Morena, Verde Ecologista, Partido del Trabajo o de las asociaciones parlamentarias que les son afines.
Por eso la votación será mediante tablero electrónico, para tener bien checado el voto de cada diputado y ver quién falla. Y no como algunos pedían, que fuera mediante papeleta en urna transparente, lo que protegería su identidad.
Se analizó ese sistema de votación para dar oportunidad a que diputados de oposición votaran a favor de Ernestina sin ser sancionados por sus partidos o los ciudadanos, pero eso también abría la puerta a las traiciones al interior de la 4T.
Y es que al interior del morenismo hay quienes no comulgan con la fiscal carnal y planeaban votar en contra o abstenerse, a fin de no completar los votos.



