Chetumal, Quintana Roo — A pesar de su fácil acceso y alto valor ecológico, la Ruta de los Cenotes y zonas como Leona Vicario se han convertido en un botín para desarrolladores que venden terrenos sin permisos, mientras las autoridades muestran una alarmante indiferencia.
En Lázaro Cárdenas, se han identificado proyectos como “Cenote Hábitat”, “Nuna Amada Tierra”, “Villas Kin Ha” y “Punta Ciricote” que se ofertan sin contar con dictámenes, autorizaciones o constancias obligatorias. Sin embargo, estas advertencias resultan estériles si no van acompañadas de sanciones claras o suspensiones efectivas.
La situación es aún más grave en la Ruta de los Cenotes y Leona Vicario, corredores reconocidos por su riqueza natural y belleza escénica. Allí proliferan anuncios de venta de hectáreas ejidales, terrenos con cenotes o espacios turísticos, sin más requisito que el interés de inversionistas. Con terrenos de hasta 50,000 m² a la venta en plena carretera, la plusvalía es evidente; el control, nulo.
¿Dónde está el freno administrativo? La falta de actuaciones contundentes y vigilancia efectiva deja en evidencia una omisión que pone en riesgo el patrimonio de comunidades agrícolas y el entorno natural.
El llamado es directo a las autoridades estatales y municipales: si se pretende un desarrollo urbano legal, debe ir acompañado de controles reales, sanciones ejemplares y protección activa del territorio. Sin ello, el paraíso se convierte en un “país abierto” para el lucro irregular.



