POR XAVIER MÉNDEZ CAMACHO
*Rafel Caro Quintero encarna en su rostro la máscara del cristianismo y de su Fe católica, pide perdón a todos, hasta a la DEA; Anabel Hernández lo entrevista en la “clandestinidad” mientras el gobierno y la Interpol no pueden localizarlo. Relato mi encuentro con Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”; todos saben dónde están los Capos menos las autoridades.
El narcotraficante mexicano más famoso en la década de los ochentas, Rafael Caro Quintero, pide perdón. Ahora que está de moda. En la entrevista con Anabel Hernández para la revista PROCESO, -que circula a partir de hoy- Caro Quintero, prófugo con nuevas órdenes de aprehensión, tras estar encerrado en cárcel de máxima seguridad por 28 años, pide perdón a la sociedad; asegura no haber ordenado la muerte y tortura del agente de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena Salazar y del piloto aviador, Alfredo Zavala Avelar pero tampoco revela quién dio la orden, dice que estuvo en el lugar equivocado; se siente arrepentido de todos sus pecados, la mayoría mortales; afirma que no está en guerra con nadie, ni con “El Chapo”, ni con “El ingeniero Quinto”-clave para identificar a “El Mayo Zambada” por el quinto mes del año, entre el mundo criminal- y hasta a la DEA le pide perdón. La entrevista es hecha en la clandestinidad. A Anabel Hernández, Caro Quintero le expresa que “…a los Beltrán Leyva ni los conozco” y subraya: · “Ya no soy narco… quiero vivir en paz”. Advierte que está escribiendo un libro para que se sepa “toda la verdad”. La fotografía de portada muestra a un Caro Quintero humilde, con gorra y camisa corriente. En su rostro se ha encarnado la máscara del cristianismo y de su Fe católica. Su devoción la manifiesta con flores y una veladora que ilumina la fotografía de parientes muertos. Ya no viste con extravagancia, quedaron atrás las botas de avestruz de dos mil dólares -ahora calza zapatos de goma negros y desgastados- los rólex, las cadenas de oro de 24 quilates, las pistolas y metralletas incrustadas de diamantes, las camisas Versace. Ahora es un ser humano que, dice, ya pagó sus crímenes ante la sociedad. ¿Y con Dios?. Su destino es el infierno. Es muy buena la entrevista de la reportera aunque para mi gusto le faltó sondearlo más. Las versiones de la muerte de Camarena van desde que fue orden de la Agencia central de Inteligencia (CIA) hasta que “Kiki” está vivo y que radica en Colorado, Estados Unidos. Esta última versión le costó la cárcel en su momento al que fue director de la Interpol- México, Jorge Miguel Aldana Ibarra. Aldana le confesó al reportero del noticiero 24 horas Juan Manuel Rentería, en entrevista televisada tras su retiro de la Interpol, que Camarena estaba vivo y que vivía en Colorado. Semanas después por presiones de la DEA, le sembraron en su casa de Cuernavaca varios kilos de cocaína. Se tuvo que retractar. Solo así consiguió su libertad. Caro Quintero no habló nada de los Capos Miguel Ángel Félix Gallardo ni de su socio Don Neto Fonseca, de su romance con Sara Cossío, ni una solo palabra. Si de verdad escribe un libro, ojalá que por fin se conozca la verdad. Por el momento solo pide perdón. Y los familiares de toda la gente que asesinó. ¿Le darán el perdón?.
¿Cómo logró la entrevista Anabel Hernández?, ¿cómo pudo conseguirla cuando es “perseguido” desde hace tres años por un ejército de policías y por la INTERPOL en el mundo entero?. La percepción ciudadana sigue siendo en que hay complicidad entre grandes capos, los Cárteles y el gobierno: “el gobierno sabe dónde están pero no los quiere agarrar”, comenta el vulgo. Impera la corrupción y la impunidad.
Kate del Castillo se entrevista con El Chapo Guzmán, don Julio Scherer García con “El Mayo Zambada”, Sócrates Campos Lemus, con Juan García Abrego, incluso el que esto escribe tuvo un encuentro en los años noventa con Amado Carrillo Fuentes “El Señor de los Cielos”, cuando era el Capo más buscado en el mundo. En esa época cubría la fuente de la Procuraduría General de la República (PGR) para el diario unomásuno. Solamente tuve que buscar algunos contactos entre la extinta Policía Judicial Federal para que me concertaran una cita con “El Capo más buscado del mundo”. El enlace fue Tomás Colsá Mac Gregor, su joyero, que se movía en las instalaciones de la PGR como si fuera su casa. Me citaron en el restaurante “Caballo Bayo”, de Tecamachalco. Ahí me recogerían. Como medida de prevención por si algo me ocurría, informé de esta entrevista a dos compañeros periodistas: Víctor Sánchez Baños y Lorenzo Martínez Vargas. A la hora concertada me recogieron a las puertas del emblemático restaurante. Eran las 10 de la noche. Se acercó un Jeep negro y me subí. En el interior manejaba el joyero y a su lado un individuo de fino porte, rubio, que se identificó solamente como Alejandro. Luego supe que era uno de los socios más importantes de “El Señor de los Cielos”. Nos metimos por las calles de un fraccionamiento lujoso de Tecamachalco, muy cerca de la Defensa Nacional, y llegamos a la residencia. Me pidieron mi teléfono celular y entramos a la casa. Varios guardias vestidos de civil resguardaban el lugar. En amplio salón “El Señor de los Cielos” jugaba una partida de billar. En esa época pocos conocían el rostro y la complexión de Amado Carrillo. Muchos se jactaban de conocerlo, pero la descripción que daban era totalmente falsa. Que chaparro, que gordo, que pelón. Amado Carrillo imponía. De más de 1.80 metros de estatura, blanco, melena corta y fleco recortado, ya se había hecho una cirugía plástica y ya no usaba bigote. Tomaba el taco de billar con la mano izquierda y mientras medía el tiro deslumbraba su anillo de brillantes de más de dos quilates en el dedo anular. Enfundado en camisa Versase, que en ese momento era moda. Su pistola, una 45, cacha de oro, incrustaciones de brillantes, estaba en uno de los elegantes sofás de la sala, muy a la mano. Me llamó mucho la atención que formados, como soldados, estaban los siete Primeros Comandantes de la Policía Judicial Federal que estaban al servicio del Capo. Todos los guardias que custodiaban el lugar también eran agentes de esa corporación en activo. Me miró y me saludó. Estuve más de una hora parado platicando con el joyero que tiempo después fue ejecutado. Me ofrecieron algo de beber. Pedí un vaso con agua. Al fondo de la sala por un pasillo apareció una hermosa colombiana rubia que lo llamó para cenar. Entonces me vio y con su mano derecha me indicó que lo siguiera. Mis piernas temblaban. Llegamos a la cocina y se sentó en la mesa donde ya estaba servido un chilorio, típico de Sinaloa. La colombiana –por su acento lo descubrí- le hablaba cariñosamente. Me pidió que me sentara y que compartiera los alimentos con él. Mientras tomaba una tortilla me preguntó: ¡¡¡Qué ocupa?!!!. Nada señor –le contesté. Entonces, ¿para qué me viene a ver?. Lo vengo a ver porque es usted un personaje y quisiera entrevistarlo –le dije. -No ocupo nada. Es la curiosidad y mi instinto reporteril. Amado Carrillo se quedó pensativo mientras devoraba el guiso. Luego me dijo: ¿ podría usted hacerle una entrevista a Zorrilla Pérez?. José Antonio Zorrilla Pérez purgaba una condena de 40 años en el reclusorio Oriente por el artero asesinato del periodista Manuel Buendía. Había sido director de la tristemente célebre Dirección Federal de Seguridad (DFS) y protector del Capo. Quincenalmente la gente de Amado le llevaba caros víveres comprados en Liverpool como agradecimiento y le enviaba dinero. Le contesté: “Si Zorrilla Pérez me dice quién ordenó la muerte de Manuel Buendía, con mucho gusto que sí. (Se le atribuía al ex presidente Miguel de la Madrid que le dio la orden al entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlet). De otra manera no. No creo que ayude en nada. Me miró fijamente a los ojos y me volvió a decir: ¡¡¡ Qué ocupa!!!. Me levante de la silla. Lo miré y le dije. Nada. Salimos de la cocina y fuimos otra vez de la sala con su gente. Estuvo unos 20 minutos más y se fue sin despedirse. Llevaba en el hombro un traje. Tomás Colsá recogió mi celular, salimos de la casa, subimos al vehículo y antes de dejarme en el mismo lugar de donde me levantaron me dijo: “dice el patrón que para ti siempre estará disponible. Le gustó que no le pidieras nada. Todos lo hacen”. Ya no lo volví a ver. Meses después lo asesinaron en un hospital de la colonia Polanco. Fin de la historia.
Con esto quiero dar a entender que si el gobierno se lo propusiera, sin necesidad de presiones, ya hubiera detenido a los principales Capos de la droga que han convertido al país en una carnicería. Si lo encontró Anabel, si Kate encontró al Chapo, si don Julio encontró a El Mayo, si yo mismo encontré al Señor de los Cielos por qué la DEA no, por qué el CISEN no, por qué los servicios de Inteligencia del país más poderoso del mundo no. Mientras, nos tenemos que enterar de las andanzas de este señor por Anabel, a quien felicito por la primicia.
NOTICIAS DEL IMPERIO
TRIUNFO DE TAXISTAS BONFIL.- El equipo de tercera división profesional de futbol Taxistas-Bonfil venció 4-2 a los Pioneros Sub 17 en penales, ganando el torneo Caribbean Cup Soocer en partido disputado en el estadio Cancún 86 que terminó igualado 0-0, pero pese a no haber goles, el encuentro estuvo lleno de emociones con tiros al marco y atajadas de los porteros de ambos equipos.



