Culiacán, Sinaloa, 13 de septiembre de 2026.— Vestidos de blanco y unidos por una exigencia común, miles de ciudadanos salieron este domingo a las calles de Culiacán para pedir un alto a la violencia que durante los últimos dos años ha trastocado la vida de las familias sinaloenses.
La jornada comenzó con una misa oficiada por el obispo de Culiacán, José de Jesús Herrera, en las inmediaciones del templo de La Lomita. Posteriormente, los participantes recorrieron la avenida Álvaro Obregón hasta llegar a la Catedral, en el centro de la ciudad.
Entre la multitud caminaron familias de víctimas de homicidio, madres buscadoras, colectivos de personas desaparecidas, médicos, empresarios, agricultores, jóvenes, adultos mayores y representantes de más de 60 organizaciones civiles.
Con flores, globos blancos, fotografías y pancartas, los asistentes lanzaron consignas como “¡Ya basta!”, “Queremos paz”, “Queremos justicia” y “Sinaloa, ponte de pie”. La movilización tuvo un carácter ciudadano y apartidista, de acuerdo con sus organizadores.
Para muchas familias, la marcha representó algo más que una protesta. Fue una manera de pronunciar los nombres de quienes ya no están, acompañar a quienes continúan buscando a sus seres queridos y recordar que detrás de cada cifra existe una historia interrumpida por la violencia.
Los participantes denunciaron que los homicidios, las desapariciones, las extorsiones y otros delitos han provocado miedo, desplazamiento, pérdida de empleos y cierre de negocios. También señalaron que la inseguridad ha limitado actividades cotidianas como asistir a clases, abrir un comercio, circular de noche o reunirse en espacios públicos.
Una de las demandas centrales fue la presentación de un plan inmediato, coordinado y verificable entre los gobiernos federal y estatal. Los manifestantes pidieron fortalecer las instituciones de seguridad, mejorar las investigaciones, combatir la impunidad y garantizar atención integral a las víctimas.
La movilización se realizó al cumplirse dos años del inicio de la crisis de seguridad que golpea a Sinaloa desde septiembre de 2024. De acuerdo con reportes periodísticos, la marcha reunió a colectivos de búsqueda, familias de víctimas, sectores productivos y ciudadanos que reclamaron recuperar las calles y volver a vivir sin miedo. Noroeste
La presidenta de Coparmex Sinaloa, Martha Reyes Zazueta, sostuvo desde la convocatoria que la marcha buscaba recuperar los espacios públicos y expresar el hartazgo social. Aclaró que el movimiento no estaba dirigido contra un partido en particular, sino contra la violencia, la corrupción y la falta de gobernabilidad.
El empresario gastronómico Miguel Taniyama afirmó que la voz de la movilización llevaba consigo el dolor de las personas asesinadas y de las familias y negocios afectados. Su llamado fue a marchar por dignidad y demostrar que quienes desean la paz son mayoría. La Jornada
La protesta ocurrió después de una jornada especialmente violenta en Sinaloa, en la que fueron reportados 10 homicidios durante el sábado, tres de ellos correspondientes a mujeres. Ese contexto reforzó el reclamo de que las autoridades pasen de los anuncios a medidas capaces de devolver tranquilidad a la población.
En medio de la crisis, el gobierno estatal reconoció la necesidad de fortalecer sus propias capacidades de seguridad, mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum tiene programada una visita a Culiacán junto con integrantes del Gabinete de Seguridad federal el próximo 20 de septiembre.
La marcha concluyó sin que desapareciera el dolor que la llevó a las calles. Sin embargo, dejó una imagen contundente: una ciudad que se niega a normalizar la muerte, la desaparición y el miedo, y que exige ser escuchada antes de que otra familia tenga que colocar una fotografía en una pancarta.




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