Ciudad de México.— El Instituto Nacional Electoral comenzó formalmente la organización de los comicios de 2027 en medio de una profunda división interna, cuestionamientos sobre su independencia y advertencias de que la falta de intervención frente a las campañas anticipadas podría comprometer la equidad de la contienda.
Durante la sesión extraordinaria del Consejo General, el consejero Arturo Castillo Loza afirmó que el INE “parece haber claudicado” en su responsabilidad de vigilar y arbitrar las elecciones, al permitir que partidos, aspirantes y gobiernos realicen actividades políticas fuera de los tiempos establecidos por la legislación.
Castillo sostuvo que el proceso electoral comienza bajo condiciones que podrían desembocar en una elección cuestionada. Señaló que el Instituto no ha actuado con suficiente firmeza para contener el proselitismo anticipado ni impedir la intervención de estructuras gubernamentales y partidistas.
La elección de 2027 tendrá un padrón potencial cercano a los 102 millones de ciudadanos y pondrá en juego la renovación de la Cámara de Diputados, además de diversos cargos estatales y municipales. Sin embargo, antes de la instalación de las campañas formales, los aspirantes ya recorren territorios, promueven su imagen y disputan candidaturas mediante actos presentados como encuentros informativos o partidistas.
Concentración de poder bajo la presidencia de Taddei
El consejero Martín Faz advirtió sobre la concentración de facultades administrativas en la presidencia encabezada por Guadalupe Taddei. Explicó que será la primera elección federal en la que todas las direcciones ejecutivas del Instituto estarán ocupadas por personas designadas directamente desde la presidencia del organismo.
Faz señaló que el debilitamiento de la colegialidad reduce los contrapesos internos y concentra la conducción operativa en una sola instancia. Su advertencia cobró mayor fuerza tras la renuncia de Claudia Espino a la Secretaría Ejecutiva, quien había sido designada mediante un acuerdo colegiado.
También cuestionó la eventual participación de servidores de la Nación como observadores electorales, la reducción de los periodos de capacitación y las decisiones relacionadas con las denominadas “boletas planchadas”. A su juicio, estos elementos podrían afectar la certeza e imparcialidad de los comicios.
Por su parte, la consejera Carla Humphrey reconoció que el INE todavía carece de lineamientos adecuados para fiscalizar el proselitismo anticipado. Recordó que desde hace más de un año presentó una propuesta para modernizar el Reglamento de Fiscalización, pero esta continúa sin aprobarse.
Taddei niega sometimiento del Instituto
Guadalupe Taddei rechazó que el organismo haya perdido independencia y aseguró que está preparado para resistir presiones, amenazas o intentos de coacción. Junto con un bloque de consejeros, denunció la existencia de una campaña para desacreditar al árbitro electoral.
La presidenta del INE también confirmó que las reglas para distribuir las diputaciones de representación proporcional permanecerán sin cambios, pese a la controversia generada en la elección anterior por la sobrerrepresentación legislativa obtenida por Morena y sus aliados.
Su respuesta, sin embargo, no elimina las dudas surgidas desde el propio Consejo General. El problema para el INE ya no es únicamente enfrentar las críticas de los partidos, sino responder a consejeros que cuestionan abiertamente su capacidad para actuar con independencia y oportunidad.
Partidos anticipan una contienda conflictiva
Los representantes partidistas aprovecharon la sesión para adelantar el tono que tendrá la elección. El partido Somos advirtió sobre el riesgo de unas “elecciones de Estado”, mientras PAZ propuso un acuerdo nacional para impedir que personas vinculadas con la delincuencia organizada lleguen a las candidaturas.
Movimiento Ciudadano acusó a Morena de violar sistemáticamente las reglas; el PRI exigió una actuación imparcial frente a las presuntas irregularidades del partido gobernante, y el PAN pidió que el Instituto ejerza su autonomía “sin camiseta azul, pero tampoco guinda”.
Desde Morena, su dirigente nacional, Ariadna Montiel, expresó confianza en el INE y afirmó que su partido llegará a la elección con ventaja en las encuestas.
El proceso electoral de 2027 apenas comienza, pero el árbitro llega internamente fracturado, con controles cuestionados y sin reglas suficientes para detener una competencia adelantada. Si el INE no recupera autoridad y demuestra independencia con decisiones concretas, la disputa electoral podría trasladarse de las urnas a los tribunales y dejar bajo sospecha la legitimidad de sus resultados.




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