El gobierno de Estados Unidos endureció nuevamente su estrategia contra el crimen organizado al designar al Cártel de Juárez y a Los Viagras como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés), una decisión que amplía el alcance de las sanciones financieras y legales contra estas estructuras criminales.
La medida, anunciada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, implica el congelamiento de cualquier activo bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe a ciudadanos y empresas de ese país realizar transacciones con ambas organizaciones, fortaleciendo así el cerco económico en su contra.
Con esta decisión, Washington eleva la presión sobre dos grupos señalados por actividades relacionadas con el narcotráfico, extorsión, secuestro, tráfico de personas y violencia armada, ampliando la política iniciada en 2025, cuando otros cárteles mexicanos también fueron incluidos en la lista de organizaciones terroristas.
La designación representa un nuevo capítulo en la estrategia de seguridad del gobierno estadounidense, que busca utilizar herramientas legales reservadas para organizaciones terroristas con el fin de perseguir sus redes financieras, colaboradores y operadores internacionales.
La decisión también incrementa la presión diplomática entre México y Estados Unidos, en un contexto marcado por el combate al tráfico de fentanilo, las extradiciones de objetivos prioritarios y las diferencias entre ambos gobiernos sobre los mecanismos de cooperación en materia de seguridad.
Analistas consideran que la inclusión de más organizaciones criminales en esta lista podría traducirse en un mayor cerco financiero internacional, investigaciones más amplias y una persecución más agresiva contra las estructuras que apoyan o financian las operaciones de estos grupos delictivos.




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