Cuba encendió nuevamente las alarmas en el Caribe luego de reivindicar públicamente su derecho a la “legítima defensa” frente a Estados Unidos, tras los reportes sobre la presunta adquisición de más de 300 drones militares por parte de La Habana.
La respuesta del régimen cubano ocurrió después de que medios internacionales revelaran informes de inteligencia estadounidense que advierten sobre el fortalecimiento del arsenal tecnológico y militar de la isla, presuntamente con apoyo de Irán y Rusia.
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla aseguró que Cuba “defiende la paz” y se prepara para enfrentar cualquier “agresión externa”, argumentando que el derecho internacional y la Carta de la ONU respaldan las medidas defensivas adoptadas por la isla.
Los reportes señalan que el gobierno cubano habría almacenado drones militares en puntos estratégicos del país y analizado escenarios para utilizarlos contra objetivos estadounidenses, incluyendo la Base Naval de Guantánamo, embarcaciones militares en el Caribe e incluso zonas cercanas a Florida.
La situación ocurre en medio de un deterioro acelerado de las relaciones entre Washington y La Habana, marcado por sanciones económicas, presiones diplomáticas y crecientes movimientos militares en la región.
En Washington, funcionarios estadounidenses han manifestado preocupación por la presunta presencia de asesores iraníes en territorio cubano y por el uso de tecnología militar no tripulada que podría modificar el equilibrio estratégico en el Caribe.
La tensión también escaló luego de revelarse que aeronaves y drones de inteligencia estadounidenses han incrementado sus operaciones de vigilancia cerca de Cuba durante los últimos meses, en un patrón que analistas comparan con despliegues previos a crisis internacionales en otras regiones.
Mientras tanto, el gobierno cubano comenzó a distribuir entre la población guías de protección civil y protocolos de emergencia ante una posible agresión militar, incluyendo recomendaciones para preparar suministros, ubicar refugios y actuar en caso de bombardeos o alertas aéreas.
La nueva crisis coloca nuevamente al Caribe en el centro de la disputa geopolítica entre Cuba y Estados Unidos, en uno de los momentos de mayor tensión bilateral de las últimas décadas.



