Washington, Estados Unidos.— Agentes del Federal Bureau of Investigation catearon la residencia de una periodista del The Washington Post, en un operativo autorizado por un juez federal y solicitado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, hecho que reavivó el debate sobre los límites del poder del Estado frente a la libertad de prensa.
El operativo se realizó en el domicilio de la reportera Hannah Natanson, donde agentes federales aseguraron dispositivos electrónicos de uso personal y profesional. Las autoridades señalaron que la periodista no es el objetivo central de la investigación, la cual se relaciona con una presunta filtración de documentos clasificados vinculados al Pentágono.
De acuerdo con información oficial, la indagatoria se centra en un contratista del Departamento de Defensa acusado de sustraer y conservar de manera ilegal información sensible para la seguridad nacional. Sin embargo, el cateo a la vivienda de una periodista en activo fue considerado por sectores del gremio como una medida extrema e inusual.
El Washington Post calificó la acción como un precedente preocupante que puede vulnerar la protección de las fuentes periodísticas y el ejercicio del periodismo de investigación, mientras que organizaciones defensoras de la libertad de expresión advirtieron que este tipo de operativos generan un efecto intimidatorio para quienes cubren temas de seguridad nacional.
El caso ocurre en un contexto de mayor presión del gobierno federal contra filtraciones de información clasificada, bajo el argumento de proteger intereses estratégicos del Estado. No obstante, críticos sostienen que estas acciones abren la puerta a abusos que podrían debilitar garantías constitucionales fundamentales.
Aunque la periodista no enfrenta cargos, el cateo y el aseguramiento de sus herramientas de trabajo colocan nuevamente en el centro del debate internacional la tensión entre seguridad nacional y libertad de prensa en Estados Unidos.




