Por La Palabra del Caribe
Las grietas en el corazón del poder empiezan a resquebrajar el discurso de unidad. La caída de Hernán Bermúdez Requena, hoy prófugo, no sorprendió a quienes siguen de cerca los movimientos de alto nivel. La orden de aprehensión no fue un desliz ni una iniciativa militar aislada. Según fuentes cercanas, el general Miguel Ángel López Martínez, comandante de la Zona Militar 30 en Tabasco, actuó sólo después de haber recibido el visto bueno de quien manda de verdad: el águila actual. Y no, no fue Palenque quien giró instrucciones.
Detrás de esta jugada se perfila una advertencia directa al coordinador de la bancada de Morena en el Senado, Adán Augusto López Hernández. El mismo que, en privado, se refiere a la presidenta Claudia Sheinbaum con un tono que —de hacerse público— detonaría un escándalo nacional. "No la respeta. La menosprecia. Y lo dice sin filtros cuando cree que nadie escucha", afirman las voces internas del Senado.
El expediente ya está en el escritorio de quien todo lo ve en materia de inteligencia y seguridad: Omar García Harfuch. Y lo que contiene no sólo exhibe los vínculos de Adán Augusto con perfiles cuestionables, sino que arrastra un nombre más: Andrea Chávez, la senadora chihuahuense. Su proyección como posible sucesora fue frenada con una advertencia soterrada tras el ruido mediático: "bájale". El mensaje fue tan directo como demoledor. Y quien no entendió, ahora ve las consecuencias.
En círculos internos, la posibilidad de someter a votación la permanencia de Adán Augusto como coordinador de la bancada es una amenaza latente. “La perdería”, aseguran. “Pero eso no va a pasar… por ahora”.
La verdadera alarma, sin embargo, suena más allá de las fronteras. “Y si Estados Unidos sabe la mitad de lo que sabe Harfuch, estamos fritos”, sentencia uno de los informantes. Porque en el nuevo tablero de poder no hay lugar para los leales de ayer ni para los que no se alinean con el nuevo mando. La purga ha comenzado. Y nadie está a salvo.



