Este sábado 6 de abril se conmemora el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, cuyo objetivo es reflexionar sobre la importancia de los deportes para fomentar un ambiente pacifico, de competencia sana, saludable, así como una alternativa para los conflictos; sin embargo, pocas personas conocen el origen de esta conmemoración y la razón de que se festeje los primeros días de abril.
El Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, que se celebra cada año el 6 de abril, sirve para reconocer el papel positivo del deporte en las comunidades y en la vida de las personas. En el año 2013, la Organización de Naciones Unidas (ONU) proclamó el 6 de abril como Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, con la finalidad de concientizar a la población acerca del papel del deporte en la promoción de los derechos humanos, el desarrollo.
En ese sentido, las Naciones Unidas confieren desde hace tiempo el poder y la universalidad del deporte. Lo utilizan como herramienta para unir a individuos y grupos mediante el apoyo a los esfuerzos de deporte para el desarrollo, la participación en eventos tanto a nivel mundial como nivel de base, y el desarrollo de sus propias campañas e iniciativas relacionadas con el deporte.
De acuerdo con la UNESCO, el deporte es un poderoso vehículo para la inclusión social, la igualdad de género y la capacitación de los jóvenes, con beneficios que se sienten mucho más allá de los estadios. En efecto, los valores que se adquieren en el deporte y a través de él, como el juego limpio y el espíritu de equipo, tienen un valor incalculable para toda la sociedad. El deporte ha desempeñado históricamente un papel importante en todas las sociedades, ya sea en forma de competiciones deportivas, de actividades físicas o de juegos.
Cabe señalar que en este Día Internacional, la Organización celebra las virtudes y los valores universales del deporte y desea recordar hasta qué punto la práctica deportiva, que nos ayuda a gozar de “una mente sana en un cuerpo sano”, es portadora también de una ética de convivencia y de paz, una ética que tanta falta nos hace especialmente en estos tiempos revueltos.



