En años recientes, en México y el mundo el suicidio se ha incrementado en forma importante, en particular en el grupo de los adolescentes, población de mayor riesgo en la que ese acto figura como la tercera causa de muerte, aunque en la mayoría de los casos es prevenible, apuntó Emilia Lucio Gómez Maqueo, académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.
Una depresión severa es, quizá, el dolor más insoportable que el ser humano puede tolerar durante largos periodos; es un trastorno del estado anímico en el que los sentimientos de tristeza, pesimismo, desesperanza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria.
"Si una persona experimenta esa patología, su entorno parece estar perturbado y no tiene escape, su última opción parecería ser el suicidio", señaló.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Suicidología, de la que es integrante Emilia Lucio, en 1998 las autolesiones, actividad relacionada con el suicidio, representó 1.8 por ciento de los problemas de salud mental entre los jóvenes y, de no atenderse, para 2020 será de 2.4 por ciento.
En términos generales, indicó, en el país existe una tasa de prevalencia general de suicidios de 6.5 por cada 100 mil habitantes. Se trata de un problema de salud pública multifactorial que sigue un curso más o menos definido (ideación, planeación e intento), en el que influyen factores de riesgo biológico, psicológico y social. "En algunos casos el objetivo no es la pérdida de la vida, sino llamar la atención, acabar con el sufrimiento o vengarse de alguna figura de autoridad".
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora hoy, 10 de septiembre, explicó que ese acto sigue un proceso de ideación, planeación e intento, "aunque no siempre es así; en ocasiones algunos individuos se drogan o embriagan y de manera impulsiva se suicidan, sin haberlo ideado".



