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Y el Trono de Hierro es para… los sentimientos encontrados

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El último capítulo de la serie, escrito y dirigido por David Benioff y D.B. Weiss, abre con Tyrion Lannister caminando por las ruinas de la ciudad que alguna vez salvó del ataque de Stannis Baratheon.

Davos y Jon Snow se encuentran con los Inmaculados que ejecutan a los pocos sobrevivientes del ejército Lannister. El bastardo de Invernalia le pide a Gusano Gris que detenga la masacre.

“Mata a todos los que sirvan a la reina Cersei Lannister”, contesta el comandante de los Inmaculados. “Esas fueron las órdenes de mi reina”.

La tensión crece entre ambos, así que Davos recomienda a Jon que lo mejor es hablar de una vez por todas con Daenerys Targaryen.

Tyrion llega al castillo, pero no ve señales de Dany, así que se dirige a las catacumbas, donde la mano dorada de Jaime revela el sitio en el que se escribió su final junto con el de Cersei.

En otro sitio de la ciudad, Arya –a quien vimos huir en un caballo blanco al final de Las Campanas–, descubre al ejército de la Madre de Dragones, que ven la llegada de su reina y de Drogón.

“¡Sangre de mi sangre! Cumplieron todas sus promesas y mataron a mis enemigos en vestimentas de hierro”, dice a los Dothraki. “Me han dado los Siete Reinos”, completa ante el éxtasis de su ejército.

La Madre de Dragones nombra a Gusano Gris como su maestro de guerra antes de anunciar que su lucha no ha terminado.

“No bajaremos los brazos hasta haber liberado a todas las personas del mundo. Desde Invernalia hasta Dorne, desde Lannisport hasta Qarth”, anuncia.

Daenerys Targaryen declara así la guerra al mundo y a todos aquellos que no cumplan con su visión de justicia.

Dany después recrimina a Tyrion el haber liberado a Jaime.

 “Liberé a mi hermano y usted masacró la ciudad”, dice Tyrion antes de tirar la insignia de la Mano de la Reina. Ante esto, la Madre de Dragones ordena a sus Inmaculados que se lo lleven.

Mientras Jon ve como se llevan a su aliado, nota la presencia de Arya quien le advierte del peligro que representa hablar con Daenerys.

 “Ella sabe quién eres y siempre serás una amenaza para ella. Reconozco a una asesina cuando veo a una”, sentencia antes de que Jon siga a la reina.

Antes de esa conversación, Jon visita el cuarto donde quien fuera hace unos momentos mano de la reina está preso. Ahí, el último de los Lannister dicta su consejo: Jon debe asesinar a Dany.

Pero justo cuando Jon está a punto de dejar el cuarto, Tyrion subraya que Sansa no se arrodillará ante la Madre de Dragones a lo que Jon le recuerda que no tiene otra opción.

“Ella no, pero tú sí y tienes que escoger ahora”, son las palabras del último de los Lannister.

Jon se encuentra con su reina en el Salón del Trono, quien le pide que construya a su lado ese nuevo mundo libre de injusticia por el que seguirá peleando.

“Tú eres mi reina, hoy y siempre”, susura el bastardo de Invernalia antes de atravesar el corazón de Daenerys. Como si hubiera sentido de inmediato su muerte, Drogon aparece en el salón del trono y ve el cadáver de su madre en el suelo.

El dragón abre sus fauces y parece que está a punto de atacar a Jon, pero en realidad dirige sus llamas hacia el trono de hierro que termina derretido por el suelo.

Drogón toma el cuerpo de su madre y emprende el vuelo para perderse en el horizonte.

Un Tyrion desaliñado reaparece en el capítulo. Al parecer, tanto él como Jon han permanecido presos por un periodo de tiempo sin especificar. El menor de los Lannister aparece frente a un consejo con algunos de los señores de Poniente que aún sobreviven.

Gusano Gris pide que se haga justicia ante lo que considera los crímenes del Lannister, aunque para ello hace falta un rey. Ante esto, el Consejo pregunta a Tyrion a quién nombraría.

“¿Qué une a las personas, a los ejércitos, a las banderas? Las historias. No hay nada más poderoso que las historias y quien tiene una mejor historia que Bran, el niño que cayó de una torre”, declara.

Es así como el Consejo de los Señores y Señoras de Poniente escogen a Brandon de la casa Stark como gobernante de todos los reinos, excepto el Norte, después de que Sansa declara ante su hermano menor la independencia de esa tierra.

El primer nombramiento de Bran el Roto, primero de su nombre, señor de los seis reinos y protector del reino, es designar a Tyrion como su nueva mano.

Vemos después como Tyrion se encuentra con Jon y le comunica que una vez más formará parte de la Guardia de la Noche, pues la perspectiva de liberarlo hubiera desatado una guerra por parte de los Inmaculados y entregarlo a ellos hubiera provocado una rebelión en el Norte.

Jon camina hacia la bahía de Desembarco del Rey donde sus nuevos hermanos esperan para llevarlo de nueva cuenta al Castillo Negro.

En el muelle, Jon cruza una última mirada con Gusano Gris, quien da la orden a los Inmaculados de partir hacia la isla de Naath, el hogar de Missandei.

Sansa, Arya y Bran dicen adiós a Jon, antes de que ‘la heroína de Invernalia’ confiese a sus hermanos que no regresará al Norte.

 “¿Qué es lo que está más lejos de Poniente? Nadie sabe, es donde se acaba el mapa, hacia allá es adonde voy”, declara.

En otra parte del castillo, Ser Brienne de Tarth, que ahora forma parte de la Guardia del rey Bran, termina la biografía de Jaime Lannister en el Libro Blanco de los guardianes.

 “Murió protegiendo a su reina”, finaliza.

Game of Thrones nos lleva al sitio en donde inició hace ocho años: las tierras alrededor del muro a donde llega al Castillo Negro donde lo espera Tormund.

En sus minutos finales, la serie nos muestra la vida que de ahora en adelante llevarán los hermanos de la familia Stark: Jon más allá del Muro, Arya navegando hacia lo desconocido y Sansa como reina del Norte.

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