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Votar en paz

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Con la amenaza real de violencia generada por grupos radicales, el riesgo de alto abstencionismo, la antesala de una guerra sucia que oficializó el espionaje telefónico como estrategia electoral, y con la previsión de una contienda cerrada en siete de nueve estados que renuevan gobernador, las elecciones convocan a 83 millones de mexicanos, que tienen en las redes sociales y los smartphone las herramientas para disipar o comprobar la constante sospecha de fraude.

Por primera vez en décadas, existe la posibilidad real de cancelar elecciones, al menos en algunas entidades, porque el país llega a su cita con las elecciones federales para integrar la Cámara de Diputados, para la renovación de gubernaturas, congresos estatales y alcaldías, en medio de un intenso acoso de grupos que generan violencia, principalmente en los estados de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas, con el propósito de impedir el ejercicio del derecho constitucional al voto y generar con eso que se cancelen los comicios.
Desde la noche del viernes, fueron desplegadas fuerzas federales para impedir que los grupos radicales impidan las elecciones; desde la mañana del sábado diversos grupos civiles aislador el municipio de Tlapa, en Guerrero, para no permitir la realización de los comicios; la violencia provocada por estos grupos o por los posibles enfrentamientos con las fuerzas del orden son una amenaza real al menos en esas entidades.
Pero no sólo la amenaza de violencia se convierte en un factor que puede provocar la ausencia de los electores en las mesas de votación, como lo admiten los integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), sino que la polarización generada por los partidos políticos con el uso inédito de campañas sucias en radio, televisión, periódicos y redes sociales, que llegó al grado de institucionalizar el espionaje telefónico como una arista de las estrategias electorales de todos los partidos, son un factor que inhibe la participación de los votantes.

Guerra de lodo

De acuerdo con análisis del Centro de Estudios de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, que dirige Carola García Calderón, los mensajes negativos, que muestran a los partidos políticos en una confrontación no de propuestas, sino de pasados o acciones reprobables, donde se exhiben iguales en trampas y vicios políticos, tiene una reacción distinta en diferentes países de América Latina; en México es rechazada por los electores y provoca el alejamiento de las urnas, cuando no existen elementos que lleven a arropar a un candidato, al que pueden considerar “víctima” de guerra sucia.
Además, estas elecciones se desarrollan en medio de llamados de grupos ciudadanos a anular el voto como una forma de protesta ante la pobreza de propuestas mostrada por los partidos políticos y el exceso de guerra sucia difundida a lo largo de cuatro meses.
Fue también común para los mexicanos conocer de hechos violentos que tuvieron como víctimas a los candidatos.
Excélsior documentó que desde octubre y hasta el 4 de junio, “21 personas perdieron la vida en situaciones de violencia, relacionadas con un partido u organización política. La lista incluye a precandidatos y candidatos a un puesto de elección popular, coordinadores de campaña, funcionarios o ex funcionarios, militantes, familiares o acompañantes de las víctimas”.
Pero al menos 16 millones 14 mil 183 de los 83 millones 563 mil 190 mexicanos que este domingo están convocados a las urnas, irán a las casillas a procesos electorales donde cada voto será decisivo, por lo cerrado de la competencia para ganar la gubernatura, pues, de acuerdo con las previsiones de los propios partidos políticos, entidades como Querétaro, San Luis Potosí, Baja California Sur, Nuevo León, Sonora, Michoacán y Colima, los resultados serán tan cerrados que se decidirán en juzgados.
Esa alta competencia provoca que los ciudadanos se conviertan en los principales vigilantes de este proceso electoral, pues como nunca antes el acceso a la tecnología de comunicación, con el smartphone como herramienta técnica y las redes sociales como espacio de expresión, convierte a cada votante en un auditor real del comportamiento partidista en la jornada de este domingo.

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