Tulum. – La joya turística de la Riviera Maya enfrenta un nuevo golpe: vecinos, comerciantes y prestadores de servicios bloquearon este domingo la carretera federal 307, a la altura del Parque del Jaguar, para denunciar que la propia Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), junto con la empresa Grupo Mundo Maya (GAFSACOMM), ha limitado el libre acceso a la playa y al área natural, en abierta contradicción con los compromisos asumidos con la comunidad.
Turismo en retroceso por restricciones
Con pancartas y consignas, alrededor de 200 personas advirtieron que la “privatización disfrazada de progreso” está asfixiando la base económica de Tulum: el turismo. Según los inconformes, las restricciones y cobros impuestos para ingresar a la zona impactan no solo en el disfrute de los visitantes, sino también en la derrama económica que antes beneficiaba a la población local.
“Los que vivimos en Tulum ya estamos cansados de que vengan otras empresas a adueñarse de lo que es nuestro patrimonio. Queremos acceso libre a las playas y a la economía que antes teníamos”, expresó una de las manifestantes.
Protesta contra militares y empresarios
Entre las mantas exhibidas durante el bloqueo se podían leer mensajes como: “Militares, empresarios y políticos haciendo negocio con lo que es del pueblo. ¡No más despojo disfrazado de progreso!” y “¡Libre tránsito a las playas ya!”.
Los manifestantes señalan directamente a la Sedena, que tiene bajo su resguardo el Parque del Jaguar, de impedir que tanto locales como turistas ingresen libremente a una de las playas más emblemáticas de la región.
Impacto en visitantes y economía
Comerciantes y prestadores de servicios turísticos denuncian que los visitantes se van inconformes por los precios y las trabas para acceder a la playa, lo que ha generado una disminución notoria en la llegada de turistas. Este fenómeno, dicen, se refleja en ingresos cada vez más bajos y en un ambiente de tensión que daña la imagen internacional de Tulum como destino abierto y natural.
Bloqueo y presión social
La protesta reunió a unas 200 personas y provocó largas filas de automóviles que superaron el kilómetro de distancia en ambos sentidos de la carretera. Aunque los manifestantes insisten en que se trata de una acción pacífica, recalcaron que no levantarán la presión hasta que se garantice el libre acceso a las playas y se respeten los acuerdos incumplidos por Grupo Mundo Maya y las autoridades militares.
Editorial: Sedena, guardiana o dueña de lo que es del pueblo
El caso del Parque del Jaguar y las playas de Tulum abre una discusión que ya no puede evadirse: ¿desde cuándo las Fuerzas Armadas se convirtieron en administradoras del patrimonio natural de México, al grado de decidir quién entra y quién no a las playas? La Constitución es clara: el acceso a las playas es libre y gratuito, pero la Sedena actúa como si fueran su propiedad privada, blindando con uniformes y barreras lo que debería ser espacio común.
La paradoja es evidente: en nombre de la seguridad y el “desarrollo turístico” se limita el derecho ciudadano y se erosiona la base económica local. Tulum no necesita cuarteles en la arena, sino turismo libre y respetuoso. No es función de los militares restringir lo que por ley pertenece al pueblo.
Si la Sedena insiste en seguir prohibiendo lo que es público, la pregunta será inevitable: ¿quién protege realmente el patrimonio nacional, los ciudadanos o quienes dicen resguardarlo con armas?



