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Tras el fracaso de la política de abrazos no balazos, AMLO da un giro en la lucha contra el narcotráfico

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El presidente Andrés Manuel López Obrador, bajo la presión de la administración de Donald Trump en Estados Unidos, ha reforzado su estrategia para luchar contra los cárteles de la droga, incluida la de llevar a la Marina al frente de la guerra contra las organizaciones criminales trasnacionales, de acuerdo con un reporte del diario The Wall Street Journal.

Las medidas marcan un cambio por parte de México de una estrategia antinarcóticos que terminó en gran medida con la búsqueda de arrestos de alto perfil y se centró casi exclusivamente en el alivio de la pobreza.

“Estamos operando de nuevo”, dijo un alto oficial de la Marina mexicana. “Los objetivos que debemos perseguir han sido definidos”.

En opinión de Arturo Sarukhan, embajador de México en Estados Unidos de 2007 a 2013, el “golpe de timón” en la estrategia del combate al crimen organizado es el resultado de los dos viajes del procurador general de justicia de Estados Unidos a México y “de la amenaza de designar a grupos criminales como organizaciones terroristas y del amago de usar aranceles punitivos para forzar acciones contra el fentanilo”.

De acuerdo con el diario neoyorquino, el cambio en la estrategia se produce en medio de una creciente alarma en Washington por el fracaso de México en tomar medidas enérgicas contra las bandas de narcotraficantes, particularmente después de la masacre de nueve ciudadanos estadounidenses en noviembre por presuntos sicarios: la familia LeBarón.

Las cifras preliminares del gobierno mexicano indican un aumento en el número de asesinatos en México durante el año pasado; en 2018 se registraron 36 mil 685 homicidios, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) 

El procurador General de los Estados Unidos, William Barr, ha asumido un papel de liderazgo al impulsar los cambios por parte del gobierno mexicano, incluso para llevar a la Marina a la lucha antinarcóticos y acelerar la extradición de sospechosos buscados por delitos en los Estados Unidos, según personas familiarizadas con el asunto.

“A medida que México intensifica sus esfuerzos, Estados Unidos acordó intensificar las acciones para evitar el contrabando de armas a México, dijeron estas personas”, de acuerdo con el WSJ.

El enfoque de “abrazos, no balazos” parece estar cambiando, dijo Eduardo Guerrero, un consultor de seguridad con sede en la ciudad de México.

“Espero que los estadounidenses desempeñen un papel muy proactivo al presionar a México para que se enfrente a los grupos más poderosos, especialmente a los cárteles Jalisco Nueva Generación y de Sinaloa”, dijo.
La presión estadounidense sobre México comenzó a aumentar rápidamente en noviembre después de que tres hombres armados y sospechosos de pertenecer a un cártel de laa droga local mataron a tres madres y seis de sus hijos, todos ciudadanos estadounidenses que viven en una comunidad mormona fundamentalista en Sonora: los LeBarón. Los cárteles rivales luchan por el control del área donde vivían las víctimas.

Después de la masacre, Trump dijo que Estados Unidos designaría a los cárteles de la droga de México como organizaciones terroristas extranjeras, una medida a la que México se opuso firmemente. Donald suspendió la decisión después de que Barr se reunió con altos funcionarios durante un viaje a tierras mexicanas en diciembre.

Un portavoz del gobierno mexicano dijo que cualquier acción que México haya realizado, incluidas las acciones para trabajar con Estados Unidos, ha sido en beneficio de nuestro país y no debido a la presión de los estadounidenses.

El fiscal general ha realizado dos viajes a la Ciudad de México en los últimos meses, reuniéndose con López Obrador y los principales funcionarios de seguridad.

El Departamento de Justicia, que declinó hacer comentarios para este artículo, ha dicho poco públicamente sobre el trabajo de Barr en México, solo que sus discusiones han abarcado una amplia gama de temas que incluyen drogas, armas, contrabando humano y mejorar la cooperación en el enjuiciamiento de líderes de pandillas.

Barr, quien realizó una visita a México en enero, también instó al gobierno de México aumentar los esfuerzos para derribar los laboratorios de fentanilo y reforzar los controles en sus puertos marítimos para reducir la entrada de precursores químicos utilizados en los laboratorios, para frenar el uso de opioides, una epidemia en los Estados Unidos, dijeron personas familiarizadas con las reuniones.

Estados Unidos también está presionando a México para acelerar las deportaciones y extradiciones de presuntos delincuentes buscados por delitos en los Estados Unidos, dijeron estas personas.

López Obrador ha estado bajo presión de la administración Trump antes. El año pasado, el presidente estadounidense amenazó con aplicar aranceles cada vez más altos a las exportaciones mexicanas, a menos que su homólogo mexicano redujera la marea de los migrantes centroamericanos que viajan a los Estados Unidos a través de México.

Andrés Manuel, que había criticado públicamente las políticas de migración de Trump, rápidamente cumplió, enviando a miles de miembros de la recién creada Guardia Nacional, originalmente destinada a combatir el crimen organizado, para detener a los migrantes de Centroamérica que llegan a territorio estadounidense. México cediendo a las presiones de Estados Unidos.

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