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Sobrecupo hunde embarcación en Cozumel

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El hundimiento de la embarcación “Alba” dentro del litoral del Parque Marino se dio porque la mayor parte de los 19 pasajeros se colocaron en un punto de la popa para tomar fotos a la playa El Cielo, derivando que se inclinara esa parte de la embarcación y que una ola entrara fácilmente al pequeño yate que empezó a hundirse hasta terminar en suelo rocoso y con algas.

Rosalinda García Márquez, del Parque Marino Arrecifes de Cozumel, dio a conocer algunos detalles del hundimiento de la embarcación “Alba” de 25 pies de eslora (longitud), propiedad de una persona de nombre Hernán Bacelis.

De acuerdo a los datos que vertió, la embarcación fue excedida en su capacidad de ocupantes, al afirmar que su permiso para navegar es “para doce pasajeros y dos tripulantes”; sin embargo, los datos citados por la Secretaría de Marina Armada de México por medio del Sector Naval de Cozumel en su boletín 03/2015, se hizo referencia de que en la embarcación viajaban “un total de 16 turistas adultos y tres menores de edad”.

García Márquez apuntó que los pasajeros y los dos tripulantes son gente de la localidad que salieron el domingo anterior a un paseo recreativo, practicando actividades de snorkel al sur de la isla, y que al pasar por la playa El Cielo a eso de las 17 horas ya de regreso a la ciudad, el capitán de la embarcación les informó que estaban pasando por la playa mencionada caracterizada por su mar azul transparente y notable fondo arenoso en color blanco, lo que atrajo a los pasajeros motivando a varios a tomar fotografías, solamente que la mayor parte de ellos escogieron un punto de la popa del pequeño yate y al congregarse allá, el peso hizo que esa parte de la lancha se desnivelase hacia abajo siendo en eso que vino una ola que entró fácilmente a la embarcación y empezó a hacer agua, lo que mojó el motor trayendo como consecuencia que dejara de funcionar y empezó a hundirse por completo.

Al proseguir hizo mención que al no ser una parte profunda los ocupantes no corrieron mucho riesgo, además que se pidió apoyo a tiempo a la Estación Naval de Búsqueda y Rescate (Ensar), y que finalmente sólo resultaron asustados, pero que todos estaban en buenas condiciones físicas y de salud.

Refirió que el barco quedó depositado en un fondo arenoso, mezclado con algunas rocas y algas, pero que no estaba cerca de ningún arrecife ni dañó alguno, afirmando a la vez que tampoco hubo vertimiento de hidrocarburos, pues “se cerraron las válvulas de combustible para evitar vertimiento, y se retiraron las baterías para que no contaminara el agua”, aunque admitió que hubo la filtración de agua aceitosa procedente de la sentina, que el personal del Sector Naval contuvo para evitar contaminación a la zona.

Este martes estaba previsto el rescate a lo cual el dueño, Hernán Bacelis, contrató a una empresa para hacerse cargo de sacar a flote al barco y llevarlo a tierra firme para inspeccionarlo y corroborar si tuvo o no daños en el casco o en otras áreas de yate, aunque todo el rescate sería verificado por los guardaparques para cerciorarse de que no haya daño ambiental, o que se vuelva a hundir y que se haga el rescate correctamente.

De igual forma este martes se habría de elaborar el parte de hechos antes las autoridades de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), pero no es ninguna denuncia solamente un reporte de hechos del incidente.

Al finalizar expresó que los “prestadores de servicios deben respetar la capacidad de carga de cada embarcación, porque el sobrecupo puede ser la causa de este tipo de accidentes”.

Capitanía de Puerto

En la Capitanía de Puerto, simplemente su titular José Ángel Suárez Vallejo, no quiso dar ninguna entrevista aduciendo que estaba en una reunión, aunque desde la misma instancia federal ventilaron que no quiere recibir a nadie de la prensa porque en ocasiones le han cuestionado su trabajo y prefiere no dar ninguna entrevista, actitud contraria a la que han tenido sus antecesores, quedando sin saber si habrá sanción para el dueño de la embarcación por no respetar el cupo permitido. Queda en evidencia que la Capitanía de Puerto no realiza inspecciones a las embarcaciones que salen a la mar en viajes de recreo para constatar que lo hagan sin sobrepasar el cupo.

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