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Retiran a delegada de la PGR con investigación inconclusas y sin respuestas

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No fue sólo una sino varias las investigaciones que dejó abiertas Aurora Mora Morales, ahora ex delegada de la Procuraduría General de la República (PGR) en Quintana Roo, quien desde el martes pasado dejó la ciudad y fue trasladada a la Ciudad de México.

Durante sus funciones Mora Morales fue señalada hasta en “narcomantas” por dar protección a grupos delincuenciales tanto en Playa del Carmen como en Cancún, además de que también bajo su mando desapareció uno de sus funcionarios más cercanos, Erick Damián Martínez Alfaro, cuyos huesos fueron encontrados en la carretera conocida como Gas Auto.

Desde que tomó posesión, la ahora ex delegada de la PGR en la entidad, Aurora Mora Morales, fue señalada como pieza angular de entreguismo, ya que dio la orden de sólo “camuflar” movimientos al interior de la dependencia.

Por años este camuflaje sirvió para no meterse en problemas con la delincuencia organizada y seguir siendo un despacho del delito, debido a que los temas torales en materia de ejecución y operación de la Procuraduría, han sido pasados de largos.

Hasta el momento de su salida, Aurora Mora Morales no dio continuidad al expediente en contra de Ariel Rivera, quien fungía como encargado de la delegación y que fue señalado junto con Rafael Aguilar Pérez, agente activo del Ministerio Público Federal en la delegación de Quintana Roo, por proteger el tráfico de indocumentados en la entidad, además de trabajar en destrucción simulada de artículos y objetos incautados por la PGR.

En medio de este panorama, la delegación estatal de la Procuraduría General de la República (PGR) fue señalada directamente de brindar protección al crimen organizado, situación que no es ajena en el estado; pues históricamente la dependencia federal ha sido señalada de una serie de acciones encaminadas a proteger a delincuentes de grupos del crimen organizado.

La “narcomanta” encontrada fue clara y directa, pues los señalamientos ahí vertidos iban dirigidos a Aurora Mora Morales y junto con ella, fueron mencionados en la manta trabajadores considerados de su círculo cercano.

Tras este hallazgo se dio a conocer otra de las formas de protección a la delincuencia, es lo que desde hace años se ha señalado: la reclasificación de delitos de alto impacto por parte de agentes del Ministerio Público Federal, además de las malas integraciones de las averiguaciones previas, los cuales mayormente eran rechazadas por los Juzgados de Distrito.

Por si esto no fue suficiente, un par de meses después de que esta manta apareciera, la ahora ex delegada enfrentó la desaparición de uno de sus colaboradores cercanos, el subdirector administrativo, cuyo cuerpo, o más bien huesos, fueron hallados en una brecha de terracería en la carretera conocida como Gas Auto.

La última vez que el funcionario fue visto, fue el 13 de marzo y cinco días después, su vehículo fue encontrado completamente calcinado en Valladolid, Yucatán.

La esposa del funcionario, de quien se omiten sus datos, por la delicada investigación en curso, presentó una denuncia formal ante el Ministerio Público del Fuero Común, de la Procuraduría General de Justicia del Estado, el 14 de abril, pero por tratarse de un funcionario federal, el caso fue atraído por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO).

Con estas investigaciones abiertas, Mora Morales fue retirada de su cargo y la controversial dependencia federal permanece hermética en cuanto a su sucesor.

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