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Querían derribar mi gobierno, Salinas

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Habla de Colosio como una pérdida personal y de expectativa para el país; ‘en medio de la pena, a las pocas horas de su muerte se tenía que decidir a la brevedad al candidato relevista’, afirma

Dos décadas han pasado desde que un grupoguerrillero pretendió derrocar al gobierno mexicano y desde que dos asesinatosde priístas enturbiaron el fin de un sexenio.

El ex presidente que tuvo que maniobrar en aquellascircunstancias habla de tales acontecimientos. Antes de iniciar la conversaciónse le plantea la temática a seguir. “¿Le platico o me pregunta?”, dice mientrasse acomoda en el sillón. “Habían apostado a descarrilar las reformas, como nopudieron, entonces promovieron el descarrilamiento del gobierno”, comenta enentrevista.

Carlos Salinas de Gortari habla con firmeza cuando explicaque lo sucedido en 1994 fue una respuesta de quienes vieron sus interesesafectados por “el proceso reformador” de su sexenio, que antes se beneficiabande un sistema cerrado y anquilosado.

Durante los últimos meses de su sexenio hubo dosmagnicidios, un movimiento armado, una precrisis. ¿Qué fue lo que pasó?

Lo que vivimos en ese inicio de 94 fue un intento dedescarrilamiento del gobierno como respuesta al proceso reformador tan intensoque habíamos llevado a cabo: en la parte económica, pero también en la socialcon la transformación del artículo 27, la reforma educativa, la reforma derelaciones con las iglesias que rompía un tabú, pues el artículo 130 era elúnico no tocado de la Constitución en 70 años.

-¿Afectó intereses?-

“Sí. Ante todo ello había una resistencia de los grupos queantes se beneficiaban de un sistema tan cerrado y anquilosado, que habíanquerido descarrilar las reformas y no pudieron, entonces decidieron descarrilaral gobierno, y eso es lo que intentaron en 1994. Pero [logramos] ofrecer paz,diálogo y mantener la circunstancia institucional para llegar, dentro de lainmensa dificultad, dolor y tragedia, a una elección presidencial que ha sidode las menos controvertidas, donde los mexicanos, muchos dicen “es que salierona votar por temor”, ¡no! Salieron a votar masivamente como un acto deresponsabilidad y dijeron “si hay reto, si hay problema, a las urnas vamostodos”, y una transmisión pacífica y constitucional del poder al final del añomuestran que quienes estaban en contra del proceso reformador no lograron nirevertir las reformas ni tampoco derribar al gobierno”.

-Cuando se da ese intento de descarrilamiento, ¿usted sentíaque todo iba perfecto?-

“¿Usted cree? Cuando se tiene esa responsabilidad nunca sepiensa que todo va perfecto, no era mi caso, al contrario…”

-Pero íbamos “viento en popa” y todo se cayó de repente-

Pues no se cayó, porque ahí está el Tratado [de LibreComercio] 20 años después. ¿Qué tal? ¿Cómo ve el Tratado 20 años después? No secayó. Fue un anticlímax que generó el levantamiento del EZLN, se volvió unanticlímax mediático, y lo que hoy perdura son precisamente los resultados deesa gran reforma, uno más, ese instrumento que es el TLC, y lo que provocó elanticlímax se quedó también. Marcos hizo una autocrítica, [dijo] que en Chiapas,un estado con tanta pobreza, los municipios más pobres son donde tiene vigenciael EZLN.

-¿Siente que los hechos están relacionados? ¿Son una piezade dominó que al caer tiró a las demás?-

“Yo creo que los sucesos del 94 tienen que verse en elcontexto del proceso reformador de antes, y de lo complicadas que son lassucesiones presidenciales en México siempre”.

Camacho Solís se había vuelto irrelevante

La rebelión zapatista en Chiapas cayó como balde de aguahelada en los ánimos de los funcionarios federales. En la víspera del 1 deenero de 1994, recta final del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, en lospasillos de las secretarías y en el Congreso se vivía un ambiente optimista. Laeconomía parecía sólida y con la entrada en vigor del TLCAN había expectativasdesbordantes.

-¿Existían indicios o reportes de inteligencia sobre laguerrilla en Chiapas antes del levantamiento?-

“Claro, fueron públicos. En 1993 ocurrió un enfrentamientoen Chiapas entre unidades del Ejército y esta guerrilla; y un político deizquierda dijo: “Es falsa la existencia de la guerrilla en Chiapas, es uninvento del gobierno para desatar la represión”. Nosotros lo que hicimos conesta información fue redoblar la estrategia social y trabajar intensamente. Unade las paradojas que ha señalado Carlos Tello [Díaz] en su libro sobre Chiapas[La rebelión de las cañadas] es que dice que mi gobierno fue de los que másinvirtieron en Chiapas en programas sociales, y fue cuando estalló ellevantamiento”.

-¿Quién le informa de este levantamiento esa noche?-

“El secretario de la Defensa” (el general Antonio RivielloBazán).

-Ante la rebelión zapatista, ¿cuáles fueron sus primerasdecisiones?-

“La reacción inmediata fue la preocupación sobre laseguridad de la población de San Cristóbal, después siguió fluyendo lainformación sobre los enfrentamientos tan intensos en Ocosingo, entre laspolicías estatales, primero, que fueron totalmente derrotadas por el grupoguerrillero, y, después, la intervención del Ejército que permitió en unos díasterminar con el levantamiento armado. Pero lo que más preocupaba, sin lugar adudas, era contener un levantamiento guerrillero y, sobre todo y de inmediato,el problema social que eso generó, que fue el asunto de los desplazados,aquellos indígenas que salieron literalmente expulsados de las comunidadesdonde se había levantado el grupo guerrillero”.

-¿Por qué a los 10-11 días del levantamiento cambia suestrategia, de la fuerza al diálogo?-

“Porque ya había terminado la fase de contener y evitar el levantamientoarmado. La Primera Declaración de la Selva Lacandona decía claramente que suobjetivo era derrotar al Ejército, derribar al gobierno, implantar un nuevogobierno en la capital de la República con una orientación marxista-leninista.Era un intento de derrocamiento del Estado. Hay que ponerlo en su contexto.

“La verdad es que el levantamiento del EZLN tuvo unextraordinario impacto mediático, pero nulo impacto una vez que ya se pudocontener en términos militares. Y lo más importante es que yo recibía dos tiposde presiones: dentro del gobierno, incluso de la sociedad civil, había gente enel gobierno y gente en la sociedad civil, de izquierda y de derecha, que decían“hay que aniquilar ese grupo”. Los de derecha porque traían los reflejos anquilosadosde antes, y los de izquierda porque decían “es que van a echar abajo todo elavance democrático que estamos teniendo en el país”. Y desde esa óptica teníansu razón.

“Y al mismo tiempo las convicciones personales, resuelta laparte militar, y ante el terrible problema de los desplazados y el impactosocial que eso llevaba, fue lo que me motivó, como comandante supremo de lasFuerzas Armadas, a hablar con el secretario de la Defensa, quien me dijo:“Nosotros ya no tenemos problema”. Entonces decidí dar por anticipado lo quegeneralmente se da al final de los procesos de negociación guerrillera: lasuspensión unilateral del fuego y el diálogo hacia la paz”.

-Hace unas semanas, Manuel Camacho Solís dijo que él fuequien lo convenció de evitar una acción militar a gran escala.-

“Mire, él como otras personas eran de esa opinión y estabanen contraposición a las que yo me refería hace un momento, que insistían en laacción de la fuerza física, así que yo valoré los dos grupos de expresiones ypor eso se procedió con la decisión que yo tomé como comandante supremo”.

-Por esos días usted anuncia “cambios a lo que no funcionó”.¿A qué se refería?-

“Sobre todo a los sistemas de información, pues si biensabíamos que había un problema de esa dimensión, francamente la guerrillamostró una capacidad de fuego muy superior a la que se había anticipado. Pruebade ello es que lo de Ocosingo fue una verdadera batalla prácticamente en forma,y que el cuartel militar cerca de San Cristóbal estuvo a punto de caer en manosdel grupo que quería repetir la imagen del Moncada, un movimiento tipocastrista repetido en México.

“Nada más para terminar. Usted me hizo una pregunta sobreManuel Camacho y se la respondí, pero me llamaron la atención unas cosas quedice [véase “La apuesta de Salinas era acabar con la guerrilla”, Aponte, David,EL UNIVERSAL, 2 de enero de 2014] porque, además de que algunas son“invenciones fantasmagóricas”, sobre todo las que cita verbalmente, cosas quedice que yo le di, luego en otro periódico sacó un documento que decía que mehabía proporcionado. Llegó un momento en el que él ya se había vueltoirrelevante, porque yo no recuerdo ese documento. Me sorprende que a 20 años dedistancia quiera aparecer con un documento que son de los que se publican en sumomento, si de verdad existió” [se refiere al informe de Camacho, cuandorenunció como comisionado para la paz en Chiapas, donde advierte de los riesgosde retomar acciones militares].

Camacho dijo: “Salinas quería actuar con toda la fuerza, ytuve que llegar yo, y fui el único que hizo que se lograra la paz”.-

“Pues eso piensa él. Mire, cuando las gentes se vuelvenirrelevantes buscan cómo recuperar cierta relevancia, y entonces generan unacierta idea y se ubican como los únicos posibles, pero eso es una condiciónhumana comprensible. Yo lo definiría, con las palabras de Luis Donaldo Colosio,candidato, a propósito de Manuel Camacho: Este Manuel no cambia porque noaprende”.

Sobornaron al testigo

Un nuevo magnicidio estremece al país. El 27 de septiembrede 1994 es asesinado José Francisco Ruiz Massieu, secretario general delPartido Revolucionario Institucional (PRI) y ex cuñado de Carlos Salinas deGortari, con quien mantenía un vínculo estrecho. En febrero de 1995, en plenacrisis económica y ya con el priísta Ernesto Zedillo en Los Pinos, Raúl Salinasde Gortari, hermano del ex presidente, es acusado y detenido como autorintelectual del crimen.

“Pepe —dice Salinas— era uno de los políticos más brillantesde su generación y un amigo entrañable también”.

-¿Qué sintió usted cuando se enteró de su fallecimiento?-

“Como un golpe personal enorme y estrujante”.

-¿Dónde estaba usted cuando se enteró?-

“Estaba en Los Pinos en una reunión, trabajando”.

-¿Cómo era su relación personal con él?-

“Siempre era un placer conversar con él. Era brillante, eraun lector voraz, que además tenía la capacidad de compartir lo que absorbía delos libros, lo que leía, con la experiencia de haber sido gobernador. Era unhombre lleno de cualidades, sin duda”.

-¿Siente que su asesinato fue algo personal contra usted?-

“Mire, ahí está el veredicto de las investigaciones que, porcierto, se torcieron después, como conocemos, y se acusó injustamente a mihermano de tener responsabilidad de ello. Y 10 años después de tenerloinjustamente preso resulta que quedó totalmente exonerado de cualquierresponsabilidad. Todo arrancó por una investigación pervertida en 1995, cuandosobornaron con medio millón de dólares al testigo de cargo. ¡La autoridadsobornó a un testigo con un cheque que le dio por medio millón de dólares!¡¿Qué es eso?! Para no hablar de la famosa “osamenta de El Encanto”. Una cosahorrible de perversión de la justicia. Pues la justicia al final, después de 10años crueles de encarcelamiento de mi hermano, lo exoneró totalmente deresponsabilidad”.

-¿Por qué cree que el presidente Zedillo se ensañó tanto conustedes?-

“Qué le parece si la próxima entrevista se la hace usted aél y se lo pregunta. Para que entonces nos enteremos”.

-¿Es algo que usted todavía no entiende?-

“Trato, pero no le dedico mucho tiempo”.

-Es algo que usted, con la exoneración de su hermano, ¿yapudo dejar atrás y ve hacia adelante?-

“Mire, si uno tiene la vista puesta para atrás acabaconvertido en estatua de sal, ¿no? De lo que se trata es de vislumbrar haciaadelante para ver, en la reflexión, en la batalla de las ideas, caminos,alternativas para tener un México soberano y de justicia, sin lugar a dudas,desde la trinchera que uno ocupa”.

-Además de un gran acercamiento durante su sexenio, ¿CórdobaMontoya era un gran aliado de usted?-

“Fue un colaborador que cumplió con las responsabilidadesque se le encargaron con un enorme talento”.

-¿A la fecha sigue siendo su amigo y…?-

“En ocasiones”.

-¿Daba buenos consejos?-

“Cumplía bien su responsabilidad”.

Muere Colosio

El 23 de marzo de 1994, Luis Donaldo Colosio, candidato delPRI a la Presidencia de la República, es asesinado en Lomas Taurinas, unacolonia popular en Tijuana. Todo se dio en medio de un enrarecido climapolítico derivado del levantamiento zapatista, del protagonismo cada vez mayorde Manuel Camacho Solís, comisionado para la paz en Chiapas, y de losinsistentes rumores sobre las fracturas en la relación entre el presidente y elcandidato priísta.

Al clima político hay que añadir los errores y omisiones quese cometieron en el curso de la investigación sobre la muerte del candidato, locual generó grandes sospechas entre la población en torno a la versión oficialdel asesino solitario. Extraoficialmente, se ha señalado la existencia de uncomplot gubernamental detrás del asesinato y la idea de que éste tuvo porobjetivo frenar una corriente de cambio dentro del PRI.

-¿Qué ideas compartía usted principalmente con Luis Donaldo?-

“La gran sensibilidad social que tenía. Cuando fuesecretario de Desarrollo Social su compromiso con el Programa Solidaridad. Comodirigente nacional del PRI, era la esperanza de tener por fin un ex presidentedel partido que era candidato a la Presidencia de la República, y su convicciónde la consolidación de las reformas para la modernización económica y políticadel país. Era el candidato ideal, esperado, dentro del proceso reformador ydentro del propio PRI”.

-¿No creó controversias dentro del PRI?-

“¿Dentro del PRI? No, dentro del PRI era el que toda laestructura del partido estaba esperando. Acababa de dejar dos años antes lapresidencia del partido, era senador de la República, había sido diputado,tenía todas las cualidades partidistas, pero además la visión transformadoradel país por haber participado en las reformas dentro del gobierno. No, dentrodel PRI, no”.

-El 5 de marzo de 1994, días antes de su asesinato, LuisDonaldo Colosio pronunció un discurso que se tituló “Un México con hambre ysed”. ¿Qué opina de ese discurso que marcó al candidato?-

“Ese discurso Luis Donaldo me hizo el favor de enviármeloantes, lo comentamos. Era el discurso natural de un candidato comprometido conlas reformas, pero reconociendo las insuficiencias que todavía había en elpaís, y con toda razón. El candidato, su función es proporcionar esperanza deque los cambios no se paran, de que continúan las transformaciones”.

-¿Hubo un acercamiento antes y después de ese discurso?-

“No había acercamiento porque no había distanciamiento. Nohabían sido fáciles los primeros días, cuando el levantamiento del EZLN, porquela atención nacional e internacional ya no estaba en las campañas, en ninguna,sino en el propio levantamiento. Una vez que se encauzó el levantamiento por lavía del diálogo, entonces ya se quedó en su adecuada dimensión. Y las campañaselectorales, de manera especial la de Luis Donaldo, el candidato del PRI,tomaron otra vez su preeminencia dentro de la atención pública”.

-¿Cómo se entera y qué sintió cuando le informan delatentado a Luis Donaldo?-

“Estaba yo en una reunión en Los Pinos. Me llamaron paraavisarme y mi primera reacción fue buscar la mejor atención médica para él, fuecuando yo pedí que mi médico particular se trasladara inmediatamente para allá”.

-¿Cuál fue su primera instrucción?-

“Las primeras, inmediatas, velar por su salud”.

-Cuando le informan su fallecimiento, ¿cómo lo tomó usted?-

“Es un hecho cuyo impacto todavía no se aleja de mí, a 20años de distancia”.

-¿Lo sigue marcando?-

“Pues México perdió a la mejor opción que tenía para laPresidencia, y yo al mejor de mis amigos”.

-¿Cómo pudo enfrentar esta crisis como persona?-

“Diría que fue de los momentos más difíciles de todo migobierno. Primero, por la pérdida personal, luego por la pérdida de expectativapara el país y, finalmente, porque en ese momento se desataron todas laspasiones para ver quién imponía al candidato relevista. Ahí sí, un conato decrisis política interna, y ahí fue donde arrancó un proceso de salida decapitales terrible para vaciar las reservas internacionales. Teníamos un conatode crisis política, conato de crisis económica, en medio del dolor personal porla pérdida de Luis Donaldo”.

-¿Cómo puso usted orden en medio de este conato de crisis?-

“Había que decidir a la brevedad quién iba a ser elcandidato relevista, y esa decisión se tomó a las siguientes horas en medio dela pena y el dolor por la muerte de Luis Donaldo. Y en la parte económica, elgran talento y respeto nacional e internacional que Pedro Aspe tenía fue lo quepermitió detener la salida de capitales. Y se pudo reencauzar el proceso de lascampañas, y en este caso de la campaña del PRI, hacia la presidencial”.

-¿Qué cualidades vio usted en Ernesto Zedillo para ocupar lacandidatura a la Presidencia?-

“Había sido un excelente secretario de Educación Pública enmi gobierno, muy talentoso secretario de Programación y Presupuesto, y comoresponsable de la conducción de la campaña de Luis Donaldo, cercano al propiocandidato. Recuerdo que cuando se platicó con don Fidel Velázquez el perfil delcandidato relevista, dijo: “A los obreros lo único que nos interesa es que novaya a haber una devaluación”; y tenía razón. Siempre quienes salían mayoresperdedores en esos procesos devaluatorios eran los trabajadores, con las caídasde sus salarios. El perfil de economista tan destacado del doctor Zedillo erauna de las garantías de que eso no sucediera”.

-Como amigo personal y como mandatario, ¿cómo fue lacomunicación con Diana Laura, la viuda de Luis Donaldo Colosio, en todo esteproceso? ¿La apoyó? ¿La acompañó?-

“En lo que pude sí, buscando respetar también sucircunstancia personal. Después, a partir de 95, con toda la persecución, ellaausente, Luis Donaldo ausente, el dolor de sus hijos, solos, los de siempre,que aprovechan la tragedia ajena para buscar llevar beneficio particular a susintereses privados, generaron una serie de versiones muy lamentables, peroafortunadamente cuando concluyó la etapa de investigación a la muerte de LuisDonaldo, el fiscal Luis Raúl González Pérez pudo ponerlas todas en su adecuadadimensión”.

-Es decir, ¿que se cumplió el proceso y justicia en estecaso?-

“Ahí está el veredicto legal, la verdad histórica, en losdocumentos del juicio del autor material confeso, y quien sigue purgando supena en prisión”.

-¿Con los hijos de Colosio ha tenido contacto?-

“Contacto respetuoso”.

-¿Con Colosio qué México hubiéramos tenido?-

“Un México que hubiera aprovechado las oportunidadeseconómicas que el Tratado brindaba en el instante en que la economía de EstadosUnidos despegó, con la tasa de crecimiento más alta de su historia durante lossiguientes cinco años. Imagínese lo que hubiera sido para México, con el TLCarrancado y cinco años de crecimiento sin precedente en la economíanorteamericana. Hubiéramos dado un salto cualitativo extraordinario. Y con elIFE ya en manos de ciudadanos, con una garantía de competencia electoraldemocrática en el país. Ése era el México que íbamos a tener, o que hubiéramostenido con Luis Donaldo Colosio. Un México de justicia, de progreso ydemocracia”.

-¿En ningún momento llegó a pasarle por la cabeza que luegodel fallecimiento de Colosio, Manuel Camacho Solís le podía suceder comocandidato?-

“Él ya había tenido su oportunidad y el PRI no se la habíadado, y tan tuvo razón el PRI de no dársela que seis años después Camacho fuecandidato a la Presidencia y no sacó ni 1% de los votos. ¡Qué razón tuvo el PRIde no hacerlo candidato en 94!”

Dos décadas después

Carlos Salinas de Gortari mantiene en forma su músculopolítico. Han pasado siete años desde que sostuvimos la última entrevista, peroluce prácticamente igual. Cuando se cruza el portón de la casa junto al Bosquede Tlalpan, al sur de la Ciudad de México, saltan a la vista los años que tuvocomo residente de Los Pinos. En su biblioteca habitan recuerdos de su sexenio;ahí están las seis bandas presidenciales. Cerca, la carta en la que LuisDonaldo Colosio renunció como secretario de Desarrollo Social “en virtud delapoyo que he recibido del Partido Revolucionario Institucional a miprecandidatura a la Presidencia de la República”.

Se acerca a mí cuando se tocan los temas Colosio y RuizMassieu. Pero hay otros asuntos que evidentemente le incomodan. Cuando hagopreguntas sobre el EZLN amaga diciendo “quedan 10 minutos”; pero él continúapor 40 más.

Paradójico.Salinas lanzó embates contra mi padre [el segundo Rogelio Cárdenas] y contra eldiario que fundó [El Financiero], pero me abre las puertas sin cortapisa.

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