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Programa de vigilancia profunda, primera parte

POR L.C Y L.D DIEGO ARMANDO OROZCO JUÁREZ

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Cada vez es más recurrente escuchar entre los empresarios que el Servicio de Administración Tributaria les notifica un acto denominado “revisión profunda”, en el cual la autoridad fiscal detecta supuestas inconsistencias derivadas del análisis a sus bases de datos e incluso en muchas ocasiones los citan a través de videoconferencia para explicarles de su situación fiscal.

Ante este escenario surgen diversas dudas, siendo la principal, si estas (revisiones profundas) constituyen un acto meramente de fiscalización o únicamente se tratan de un exhorto por parte de autoridades fiscales, así mismo la otra interrogante principal, es la conveniencia de aclarar o no las supuestas omisiones detectadas.

Para discernir estas dudas, como primer punto es importante conocer el origen y alcance de este procedimiento, pues bien, la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente lo ha definido como un programa por parte del SAT que tiene como finalidad orientar a los contribuyentes para rectificar omisiones, diferencias e inconsistencias detectadas entre los datos manifestados en sus declaraciones y la información contenida en las bases de datos institucionales, tanto propia como de terceros.

Desde mi particular punto de vista, también tiene características recaudatorias, en la inteligencia que la autoridad se puede allegar de recursos de forma más eficiente, pues los contribuyentes ante esta situación proceden a corregir su situación fiscal y consecuentemente hacer los pagos respectivos, sin necesidad que medie un procedimiento de facultades de comprobación.

Como bien sabemos, el ejercicio de una revisión de gabinete, o una visita domiciliaria puede durar hasta un año y medio, por lo que dada esa duración cobra relevancia el procedimiento en análisis, pues además de ser abreviado es claramente económico, máxime que últimamente se ha notificado este procedimiento por buzón tributario y se desahoga por videoconferencias, lo cual implica un ahorro significativo en los gastos por diligencias.

Este tipo de actos que efectúa el SAT, tiene las mismas características que los oficios denominados “cartas invitación”, toda vez que no constituyen una resolución definitiva, no se determina una cantidad en forma líquida, no contienen apercibimiento vinculativo y en general no existe una afectación a la esfera jurídica del contribuyente.

En ese tenor podemos concluir que las revisiones profundas, no constituyen un procedimiento de facultades de comprobación en términos del artículo 42 del código fiscal de la federación y, por lo tanto, dicho procedimiento no se encuentra reglado de forma expresa en la legislación tributaria, pues únicamente se trata de un sistema de revisión que implementa el SAT para invitar a corregir de forma voluntaria las diferencias e inconsistencias detectadas por la autoridad.

Dado lo extensivo del tema, en la próxima publicación ahondaremos en el procedimiento de forma específica que lleva a cabo la autoridad ¿Cuáles son las inconsistencias que detecta el SAT en estas revisiones profundas?, y ¿Qué es lo más conveniente para los contribuyentes que se encuentran en esta situación?

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