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Por temor a que fuera rescatado, el traslado de La Tuta duró 12 horas

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En un hecho inédito relacionado con un narcotraficante considerado uno de los objetivos primordiales en el combate a los grupos delictivos, el traslado de Servando Gómez Martínez, La Tuta, de Morelia a la ciudad de México, duró casi 12 horas.

El gobierno federal decidió transportarlo por tierra desde la capital michoacana al Distrito Federal, pasándolo prácticamente por zonas donde el cártel de Los caballeros templarios tienen presencia y donde tiempo atrás realizó ataques, emboscadas, secuestros y abatió a miembros de las fuerzas federales.

Para su resguardo, autoridades militares y policiacas montaron un operativo por tierra y aire, que incluyó puntos de revisión visual, contención de tráfico en la carretera México-Morelia vía Toluca, y hasta cambios de guardias que custodiaban al líder de los templarios, con la orden de no entablar ningún diálogo con el detenido.

Para disfrazar la arriesgada operación, la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Gobernación montaron falsos operativos de resguardo en la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) y difundieron versiones falsas de que La Tuta declaraba en el Centro de Mando de la Policía Federal (PF), en Iztapalapa.

A paso lento

La tardanza para que La Tuta llegara a la ciudad de México, se debió a que los camiones blindados de la Policía Federal, conocidos como Rinos, avanzan a una velocidad máxima de 60 kilómetros por hora, pero el viernes, con el personal y el armamento que llevaban, su capacidad de traslado se redujo a 40 kilómetros.

Gómez Martínez fue colocado en uno de los compartimentos que hacen las veces de celdas dentro de los Rinos; iba esposado y fue obligado a permanecer sentado.

Mientras, la Policía Federal desplegó a sus hombres y unidades como si se tratara de un operativo vacacional, o sea en cada caseta, donde se colocaron vehículos detectores con rayos X y Gamma para identificar cualquier intento de agresión.

Por si hiciera falta, sobre la autopista se colocaron puestos de vigilancia, y por aire aeronaves de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y de la PF vigilaron el avance del convoy, que partió de Morelia, sin torretas encendidas. Allí se le tomaron a La Tuta las primeras imágenes y se le realizó la primera revisión de estado físico.

Una vez que comenzó el traslado a la capital del país, cada tramo eran cambiados los hombres que habían vigilado al capo, con la orden de no sostener ninguna conversación. “La Tuta estuvo en silencio todo el tiempo. La mayor parte del tiempo la pasó con la cabeza hacia sus rodillas”.

Para distraer la atención de los medios de comunciación y de criminales que pudieran intentar su rescate en zonas de Maravatío o Tlalpujahua, en Michoacán, o Temascalcingo, Atlacomulco y Jilotepec, en el estado de México, donde existen células de este grupo criminal, las autoridades incrementaron la vigilancia en las instalaciones de la Seido y colocaron dos unidades blindadas en los accesos; se dispuso que personal de la PF estuviera en los alrededores de esas instalaciones.

De igual manera, se difundieron versiones de que el jefe templario había sido trasladado vía aérea y había llegado a las instalaciones del Centro de Mando de la PF en Iztapalapa, donde era interrogado por personal de la Seido.

Funcionarios que participan en el gabinete de seguridad nacional revelaron que la investigación para detener a La Tuta duró más de cinco meses de labores coordinadas entre la Sedena, la PF, la PGR, la Comisión Nacional de Seguridad y las secretarías de Marina (Semar) y Gobernación, esta última a través del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Primero se habló de una conferencia de prensa que podría ocurrir desde las ocho de la mañana; sin embargo, ésta se realizó hasta las 7 de la noche en el hangar de la PGR en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Las versiones eran que estaba rindiendo su declaración ministerial, pero no era cierto; lo real es que en la capital del país también se dispuso un operativo de vigilancia que incluyó a integrantes de la Semar, que realizaban patrullajes en las zonas por donde transitaba el Rino.

El vehículo blindado ingresó a la zona de hangares del aeropuerto capitalino prácticamente solo, como si no llevara prisa. Así ingresó a las instalaciones de la PGR.

La Tuta fue bajado para una revisión médica e informarle que estaba disposición de la PGR y que se le había cumplimentado una orden de aprehensión librada por el juzgado cuarto de distrito en materia penal, con sede en Toluca, estado de México, donde en las próximas horas rendirá su declaración preparatoria.

El Consejo de la Judicatura Federal informó que el líder de Los caballeros templarios quedó a su disposición dentro de la causa penal 67/2006, ayer a las 20:10 horas, en cumplimiento a la orden de aprehensión librada el 27 de diciembre de 2006.

Dicha orden se libró por su probable responsabilidad en la comisión de los delitos de delincuencia organizada y contra la salud en la modalidad de colaborar al fomento para posibilitar el tráfico de cocaína y mariguana.

La Tuta no fue interrogado. Se le ingresó a la prisión de máxima seguridad que se localiza en el municipio de Almoloya de Juárez, y luego de darle a conocer el reglamento fue rapado. En cuanto vistió el uniforme de la prisión, se le tomaron las fotografías de frente y perfil con una escaleta en que se muestra su número de preso. En los próximos días se definirá su situación jurídica.

Gómez Martínez se negó a rendir declaración preparatoria y solicitó duplicar el plazo para que se defina su situación jurídica, por lo que será hasta el próximo jueves cuando el juzgado cuatro de distrito en materia penal defina si le dicta auto de formal prisión.

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