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Mundial 2014: Brasil elimina a Chile y pasa a cuartos de final en los penaltis

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Brasil se ha clasificado para los cuartos de final del Mundial 2014 tras vencer a Chile en una agónica tanda de penaltis. Después de 120 minutos vibrantes en los que los chilenos tuvieron un mayor control del juego y los brasileños disfrutaron de las mejores ocasiones, el lanzamiento de los once metros decidió un encuentro que se habrían podido llevar ambas selecciones.

Desde que Brasil supo que iba a ser el organizador del Mundial 2014, la fecha de los octavos de final estaba marcada en el calendario. Superar la primera fase era algo que se daba hecho para la canarinha, la única selección que ha estado presente en todas las Copas del Mundo, sin embargo, la presión para los locales en cuanto comenzase la fase eliminatoria iba a ser desmesurada. Una vez llegado el momento, el escenario no era diferente del que se preveía y Brasil tenía ante Chile un reto de gran envergadura.

Prueba de la importancia que tenía el partido para todo el país fue la salida dela Seleçao al terreno de juego del Mineirao de Belo Horizonte. Todos los jugadores en fila, con el brazo derecho sobre el de delante, unidos como si cada uno de ellos fuese un simple componente que permite que la máquina funcione. Una clara alegoría de la importancia del equipo sobre las individualidades, al más puro estilo de Scolari, amante de que sus conjuntos sean un grupo compacto y unido, un ejército con la única misión de ganar los partidos y superar las eliminatorias.

La puesta en escena de los brasileños no amedrentó a Chile. Sampaoli tenía claro antes del partido que para vencer debía poner en práctica su fútbol de presión y agresividad y mantuvo su once de gala pese a tener la duda de Medel antes del encuentro. Los primeros cinco minutos hacían pensar que los chilenos habían dado con la tecla: vivían en campo brasileño y obligaban a los locales a cometer constantes faltas para evitar la velocidad de ‘La Roja’.

Pasados los compases iniciales, los de Scolari llevaron el partido hacia donde querían. Rebajaron las revoluciones de los chilenos y se asentaron con seguridad en el campo para evitar los contragolpes del rival. Buscaban desactivar al enemigo para después aprovechar las propias armas. Ya explicaba el seleccionador brasileño en los días previos al partido que el modelo implantado por Simeone en el Atlético de Madrid era un ejemplo perfecto de lo que su equipo debía llevar a cabo para llevarse este Mundial. Una defensa fuerte que asegure que la portería se mantenga a cero y un ataque rápida y vertical, sin excesivas florituras, primando la efectividad por encima de la estética.
Sin apenas haber creado peligro,a los 18 minutos Brasil consiguió adelantarse en el marcador gracias a una de sus armas favoritas, el balón parado (otro claro ejemplo de las similitudes con los colchoneros).

Sabían los cariocas de la poca altura de la defensa de los de Sampaoli y aprovechándose de este factor, en el segundo saque de esquina que tuvieron en el partido, David Luiz, o quizá Jara en propia puerta, adelantaba a los brasileños al rematar de manera poco ortodoxa un balón colgado al segundo palo por Neymar.
Tras el tanto, la canarinha se encontraba ante el escenario soñado que antes de iniciar el partido: con ventaja en el marcador a los pocos minutos y con su rival incómodo en el terreno de juego, incapaz de encontrar la velocidad de Alexis y Vargas y con Arturo Vidal totalmente desaparecido en el centro del campo. Pero los brasileños cometieron un error allí donde menos se le esperan al Brasil de Scolari, en la defensa.

A la media hora de juego en un saque de banda cercano a su propia línea de fondo, el brasileño Hulk dejó un balón muerto al recibir que aprovechó Vargas, en una muestra del estilo de presión que caracteriza a los chilenos, para robarlo y filtrar un pase perfecto al área para que Alexis batiese a Julio César con un tiro sutil por bajo.

El golpe espoleó a los locales, que se lanzaron sin piedad a por el gol para marcharse con ventaja al vestuario. Después de varias arrancadas sin éxito, Neymar tuvo una ocasión clarísima con la cabeza pero el ‘Gato’ Silva tocó lo suficiente para evitar que el balón entrase en la portería de un Bravo que ya estaba batido. Aún antes del descanso Fred tuvo un balón suelto a dos metros de la línea de gol, pero el atacante del Fluminense la tiró inexplicablemente a las nubes. Chile llegaba al descanso con la sensación de haberse salvado, mientras que los brasileños se desesperaban por las ocasiones desperdiciadas.

Brasil salió de los vestuarios con la intención de mantener la dinámica de asedio constante. Así fue como a los 55 minutos llegó la jugada polémica del partido. Hulk recibía en el área y controlaba con el hombro para después superar a Bravo y desatar la locura en Belo Horizonte. Howard Webb, el árbitro discutido por los chilenos por las supuestas ayudas que podría dar a los locales, dio por válido el gol en un principio pero finalmente su asistente le corrigió y acabó anulándolo al entender que el control se ayudaba del brazo. Los brasileños se volvían locos mientras las repeticiones no permitían dilucidar realmente lo que había ocurrido.
A partir de ese momento el partido dio un vuelco. Sampaoli decidió retirar del campo a Vargas, un delantero, por Felipe Gutierrez, un centrocampista de gran calidad técnica y muy buen criterio con el balón en los pies. Con el cambio Chile se apoderó del partido y aturdió a los brasileños, que se vieron incapaces imponerse al ritmo que Vidal y Gutierrez imprimían a la circulación del balón y a la velocidad y movimientos continuos que Alexis Sánchez ofrecía en la punta del ataque. Fruto del esfuerzo, los chilenos a punto estuvieron de adelantarse con un remate de Aránguiz, pero Julio César salvaba a una canarinha que estaba al borde de la muerte.

Chile dejaba escapar con vida a los brasileños, que estaban pasando sus peores minutos del Mundial,y el partido se adentraba en su último cuarto de hora con la prórroga en el horizonte. No obstante, tanto Jo (que había entrado por Fred) como Hulk tuvieron dos claras ocasiones para evitar la prórroga y dar la victoria a Brasil, aunque se llegaba al fin de los noventa minutos con la sensación de que ‘La roja’ dominaba y tenía en la mano sumir al país organizador en un auténtico drama.

Brasil se rehizo en la primera parte de el tiempo extra. Los brasileños se hicieron con el balón como no lo habían conseguido durante toda la segunda parte, pero apenas fueron capaces de crear peligro con un remate mordido de Jo y un zapatazo de Hulk que estuvo a punto de sorprender a Bravo, pero el nuevo jugador del Barça estuvo muy atento, como todo el partido. Chile esperaba agazapada sin demasiados apuros, dispuesta a salir con velocidad a por la machada definitiva.

En la segunda, los brasileños salieron a por todas, conscientes de que la derrota sería un auténtico fracaso y sabiendo que los penaltis serían una absoluta lotería. El asedio, más con corazón que con ideas, no obtuvo resultado y ambos equipos se resignaban a jugárselo todo en la lotería de los penaltis. Pero en el último minuto Brasil se vio fuera cuando un trallazo de Pinilla rebentaba el travesaño de Julio Cesar. Los penaltis eran inevitables. En esa lotería, Brasil salió vencedora con un gran Julio Cesar, dejando a los chilenos hundidos después de haber acariciado la gloria.

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