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Messi gana Balón de Oro; Neuer, mejor arquero

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Nunca antes Lionel Messi había recorrido con tristeza el camino para recoger un trofeo que lo acreditaba como el mejor. Con la cara descompuesta, sumido profundamente en sí mismo, tomó con sus manos el Balón de Oro del Mundial de Brasil 2014, apenas saludó a los dirigentes y decidió abandonar rápidamente el sitio de los ganadores.
Para entonces, la duda ya estaba sembrada. ¿Realmente el capitán de la Albiceleste fue el mejor jugador de Brasil 2014?
A nivel individual, La Pulga consiguió el único trofeo que le hacía falta en su vitrina. Balones y botas de oro con su club, títulos de Liga y Champions, medalla olímpica y mundiales juveniles son sus distinciones.
En la estadística y en el liderazgo, el argentino quedó a deber en el mundial brasileño, ni siquiera llegar a la final con Argentina luego de 24 años lo salvó. La Pulga parece confirmar una vez más lo que ha pasado en su trayectoria desde hace 10 años: es el más grande en solitario, en las premiaciones, pero le hizo falta espíritu para llevarse la copa.
Aunque en las últimos cuatro designaciones de futbolista más valioso del Mundial, los ganadores tampoco consiguieron el trofeo de campeón, Messi ni siquiera figuró como el mejor en las estadísticas principales de la competencia.
Incluso, hubo jugadores en su propio equipo que destacaron más que el rosarino; Ángel Di María en disparos a la portería y Mascherano como el legítimo líder de la Albiceleste.
Aun así, para los especialistas Messi fue el mejor del certamen, confirmando la inercia por la que, desde 1998, el galardón se convierte en una especie de premio de consolación para la figura que no logró levantar el título mundial.
Desde que Romario alzó la copa y el premio a mejor futbolista del mundial de Estados Unidos 1994, no se ha repetido que del equipo campeón salga también el más valioso del torneo. Ronaldo, subcampeón en 1998; Oliver Kahn, también segundo lugar en el 2002; Zinedine Zidane, expulsado en la final que perdió en Alemania 2006 y Diego Forlán, cuarto lugar junto a Uruguay en Sudáfrica 2010.
El delantero del Barcelona estuvo lejos de ser la esencia de su selección, a pesar de lograr cuatro goles en la primera ronda y de salvar el triunfo en los tres partidos de la fase de grupos, iniciada la segunda ronda, su protagonismo desapareció.

messi
Messi terminó como el cuarto jugador que más disparos a portería realizó (22 intentos), una decena menos que Karim Benzema, líder en el rubro. Ángel Di María, con dos partidos menos, realizó tres disparos más que La Pulga.
Conocido por su timidez, el liderazgo de Messi se sustentaba en la calidad técnica y el talento genuino que demuestra en la cancha, por eso Mascherano le cedió la capitanía para reconocer su calidad individual.
El Jefecito y toda Argentina apostaban por el individualismo de Leo. No resultó como esperaban. Las incursiones a máxima velocidad se limitaron a ocho intentos, quedando muy lejos de Arjen Robben, que se aventuró a 19 jugadas individuales.
La presión colapsó su efectividad y sólo 68% de sus pases fue acertado, perdiendo en todo el torneo 71 balones.
Por eso, al final, la escena del héroe derrotado no reflejaba el estado de ánimo del 10 argentino. Sereno, con las manos atrás y pensativo, no hubo dramatismo, melodramas ni lágrimas. Messi seguirá teniendo una deuda con la emotividad, el heroísmo y la épica. Por lo pronto, un nuevo trofeo llegó a su colección.

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