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Maxime Hauchard, yihadista francés identificado como verdugo

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El francés Maxime Hauchard, de 22 años, convertido en “Abou Abdallah Al Faransi” es, “muy probablemente” una de las personas que se ven entre los yihadistas del Estado Islámico que degollan cada una a un soldado sirio prisionero de rodillas ante él en el vídeo difundido este domingo 16 de noviembre en el que además se reivindica el asesinato del cooperante humanitario americano Peter Kassing.

Esta casi certeza de especialistas en terrorismo islámico y de sus familiares fue confirmada por el Ministro del Interior de Francia, Bernard Cazeneuve, y por el fiscal de París este lunes tras el análisis de los servicios de inteligencia.

“Podría tratarse de Maxime Hauchard, nacido en 1992, originario de una localidad del departamento de Eure y que viajó a Siria en agosto de 2013 después de una estancia en Mauritania en 2012”, declaró el ministro del Interior.

Según una fuente cercana a los servicios de inteligencia, un segundo francés originario de una gran ciudad francesa, y uno o dos ciudadanos británicos también podría figurar entre los verdugos.

Un millar de franceses

Hasta hoy, más de mil ciudadanos franceses (1.132 según el fiscal de la República de París François Molins) han sido reclutados por el Estado Islámico para participar en la yihad en Irak y Siria.

De ellos, “138 individuos han sido detenidos, 90 están acusados y 65 han sido encarcelados”, precisó Cazeneuve.

También llamó “a todos nuestros compatriotas y particularmente a los más jóvenes, que son el blanco principal de la propaganda terrorista, a abrir los ojos a la terrible realidad de las acciones del Daesh y de sus grupos afiliados que esclavizan, martirizan y matan”.

El choque de dos crisis de identidad

Abrir los ojos está bien; comprender las causas es mejor. ¿Cómo y por qué este joven, del que se dice que habría recibido una educación católica, se ha convertido al islam más radicalizado “sólo por internet”, cómo ha revelado BFMTV, que le entrevistó el pasado mes de julio por Skype, cuando ya se encontraba en Siria?

En su localidad de Bosc-Roger-en-Roumois, de tres mil habitantes, situada en el departamento francés de Eure, sus familiares y vecinos lo describen como un adolescente “agradable” y servicial antes de que su conversión le encerrara en una soledad creciente, con una barba y un jilbab hasta su partida, según informa Le Point.

Junto a la crisis que desgarra y ensangrienta al mundo musulmán, está la crisis occidental, especialmente sensible en Francia, donde la “laicidad” prohíbe nombrar esta crisis con sus verdaderos nombres: una crisis de identidad, una crisis espiritual.

Trabajando sin descanso para cortar al país sus raíces cristianas y difuminar las señales humanas fundamentales, los que nos gobiernan y muchos de los líderes de opinión se sorprenden después de que jóvenes se casen después con espiritualidades desviadas y causas inhumanas, y se lancen a aventuras sin retorno.

El problema del hombre moderno, escribía ya Chesterton hace un siglo, no es que no crea ya en nada, sino que cree en cualquier cosa.

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