Madrid.- El Atlético de Madrid ratificó su dominio de la temporada en el derbi ante el Real Madrid. Los colchoneros destrozaron 4-0 al líder de la clasificación, un equipo con Cristiano Ronaldo y sus individualidades apagadas, a años luz de la versión que le llevó a encadenar 22 triunfos consecutivos en todas las competiciones.
El 'Atleti' minimizó a los merengues para reengancharse en la carrera por el campeonato de la liga española, con 50 puntos, a cuatro del vecino. Capitalizó su implacable dominio con goles de Tiago (m. 14), Saúl (m. 18), Antoine Griezmann (m. 67) y Mario Mandzukic (m. 89) y encendió la fiesta de la afición rojiblanca en las tribunas del Vicente Calderón.
Ahora el derbi es del Atlético, cambiando la dimámica de los últimos años. Ha generado una carga insoportable para el Real Madrid, que, cada vez que le tiene enfrente, lo encara con un respeto enorme, que roza el miedo. Ya le ganó a los blancos, en el curso actual, la Recopa de España, los eliminó en la Copa del Rey y salió airoso en los dos compromisos ligueros.
Ayer, el equipo de Diego Simeone desbordó a su adversario desde el inicio como si fuese un asunto sencillo, con un fútbol práctico y contundente.
El Atlético de Madrid lanzó golpes rápidos y un centro desde la derecha de Juanfran, con toque atrás del croata Mario Mandzukic, terminó con un tiro raso de Tiago Mendes que se le escapó a Iker Casillas para romper el 0-0.
El gol reafirmó a los locales y aplastó a los visitantes, superados en cada sector del campo, en la defensa -una línea golpeada por las bajas de los lesionados Sergio Ramos y Pepe y el suspendido Marcelo-, en el mediocampo y en el ataque. No tardó en ampliarse la diferencia con un golazo de Saúl, que remató a la red con una acrobática chilena.
No existía el Real Madrid, desdibujado como nunca, sometido por el equipo rojiblanco, sin pisar el área de Moyá.
Intentó despertar sobre la media hora de juego, con mayor tensión, mayores responsabilidades de cada uno de los jugadores, pero eso no le dió para atacar la portería. De hecho, la oncena de Carlo Ancelotti no hizo ni un disparo en todo el primer tiempo.
El encuentro exigía mucho más del Madrid y la segunda mitad hacía pensar que podía repetirse un libreto de previos enfrentamientos entre los madrileños: dominio merengue y firmeza de los colchoneros en la zaga para lanzar contragolpes. El Atlético de Madrid se mueve son soltura bajo esos parámetros. No le importa que su adversario circule el balón hasta los alrededores de su área, porque ahí se siente fuerte.
No fue así. El Atlético siguió siendo más, desde el primer minuto hasta el último, y se cansó de generar ocasiones.
A consecuencia de ello, llegaron más goles para el vigente campeón. Griezzman, coronando un partido formidable, firmó el 3-0 tras servicio de Saúl. Mandzukic, con un cabezazo a centro de Fernando Torres, completó la impresionante victoria.




