Canal de información del acontecer Quintanarroense y termómetro del ambiente político Local y Nacional

Maquiavelos de pacotilla

23

La estrategia de divide y vencerás es tan vieja como la humanidad: en política se orienta a crear confusión e incluso incertidumbre. Crear disensiones y desconfianza es el objetivo de los maquiavelos de pacotilla. Esta infantil estrategia, cuyos hilos están a la vista, fueron desnudados por el gobernador.  En un twitter que caló hondo el gobernador Roberto Borge señaló que en la pista de la sucesión corren seis caballos.

Los hay de todas las razas: el ibérico, el árabe, el mongol, el pinto, el cuarto de milla, el pura sangre y  el percherón. Hay de todo en los seis nombres: los hay de paso fino; otros son de poca alzada; los hay de temperamento tranquilo y amistoso; unos tienen vocación para el trabajo de rancho; otros se cansan rápido y hay quienes tienen gran resistencia.

Son seis pero sólo uno de ellos ha de llegar a la meta. Quizá gane no el que tenga el paso más veloz sino el que mantenga la calma, el que no se inquiete demasiado, el que no se estrese, el que no quite la vista del objetivo y se mantenga atento a todas las señales.

Quizá pierda el que cometa no varios errores sino uno grave que lo descalifique. En esta carrera sólo hay un juez que tiene todo el poder para dar su veredicto final: el gobernador. Su sintonía con el poder central es absoluta. Tiene la confianza depositada para que su juicio sea el que se tome en cuenta.

Uno de los errores que puede cometer uno de los caballos que se están preparando para ocupar sus lugares en la pista es el de tener una salida adelantada. Otros pueden ser el de pretender darle zancadillas a sus adversarios o de querer engañar al juez.

En esta carrera un engaño es una traición, una deslealtad.  Y una traición no se perdona. Su castigo no sólo es una descalificación sino que puede significar el ostracismo. Es decir, el de estar invalidado para participar en otra carrera.

Los seis caballos son de un solo corral. Pero les puede ganar la ambición o la desesperación. O pueden oír el canto de las sirenas. O pueden pretender violar las reglas establecidas, la mayoría de las cuales no están escritas.

Los que no lleguen a la meta tendrán su recompensa siempre y cuando no pretendan vender “caro su amor”, como en la canción Aventurera de Agustín Lara. Pero lo esencial es mantener la unidad en los hechos.

Los comentarios están cerrados.

Este portal de noticias usa cookies para mejorar tu experiencia. OK Seguir leyendo