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Los indignados hacen vibrar a México una vez más y, al final, un puñado se violenta en el DF

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Ciudad de México, 20 de noviembre .– La movilización masiva en protesta por la desaparición de 43 estudiantes normalistas, y que durante horas marchó de manera pacífica por las principales calles del centro de la Ciudad de México, se tornó tensa en el Zócalo, una vez que concluyó el mensaje de los padres de las víctimas secuestradas en Iguala, Guerrero. Fue alrededor de las ocho de la noche cuando jóvenes encapuchados lograron derribar algunas vallas de seguridad colocadas desde el mediodía para resguardar el Palacio Nacional, y lanzaron piedras y cohetones a los elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP) apostados también en los alrededores de este inmueble sede del Poder Ejecutivo federal. Con extinguidores, los elementos de seguridad lograron apagar el fuego y mitigar el humo. Mientras, granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal se acercaron al lugar para apoyar los elementos del EMP y, entre ambas fuerzas de seguridad, alrededor de las 10 de la noche, replegaron a los manifestantes y cercaron Palacio. Hasta el cierre de esta edición, en el ambiente del Zócalo flotaba aún el humo de los cohetones y de las bombas molotov, mientras elementos del Departamento de Limpia del Gobierno del Distrito Federal ingresaron para barrer. Algunos manifestantes también se quedaron tocando tambores y lanzando consignas como “¡Zapata vive, la lucha sigue!”, o contando hasta 43 para rematar con una exigencia de ¡Justicia! Para esta manifestación, la Presidencia de la República no sólo desplegó un operativo en los alrededores del recinto; sino adentro, lo que motivó sonoras rechiflas de los manifestantes. Los padres de los normalistas se retiraron del mitin desde las 21:00 horas. Felipe de la Cruz, padre de un normalista que sobrevivió al ataque del 26 de septiembre y ahora vocero de los familiares, pedía con insistencia a los encapuchados que no empañaran con violencia la manifestación, pero sin resultados ya que los jóvenes no dejaron de aventar artefactos hacia Palacio Nacional. El mitin encabezado en el Zócalo por los padres de los estudiantes secuestrados concluyó con un mensaje de esperanza emitido por De la Cruz, quien estuvo acompañado por varios familiares más: “No vamos a descansar hasta encontrar a los muchachos o hasta que nos los entreguen. Estamos seguros que saben dónde están. Tenemos la esperanza e ilusión de verlos”. Y fue después de este mensaje que inició la tensión en el Zócalo, cuando un grupo reducido de jóvenes con banderas de fondo negro empezó a empujar las vallas de seguridad ubicadas alrededor de Palacio, logrando quitar algunas. Otros encapuchados lanzaron objetos a los cientos de granaderos que se apostaron sobre la calle Corregidora. Otros quisieron quemar la puerta del edificio sede del Ejecutivo, otra vez. Y así cerró la jornada más intensa y concurrida desde que los indignados empezaron a marchar, apenas unos días después de conocerse la tragedia de los normalistas secuestrados. REVOLUCIÓN EN SU ANIVERSARIO En la jornada de hoy, cuando también se conmemoró el 104 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, participaron miles de ciudadanos que hicieron al Estado principalmente dos reclamos: “Vivos los queremos”, que exige la presentación de los normalistas desaparecidos, y “Fuera EPN”, el referencia directa al Jefe del Ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto. Al llegar al Zócalo de la ciudad, alrededor de las siete de la tarde, los contingentes llenaron la plancha de inmediato, mientras el flujo masivo de ciudadanos inconformes continuaba su trayecto por las calles del centro del Distrito Federal -entre las cortinas metálicas que protegen los locales comerciales-, pasando lista a los 43 jóvenes desaparecidos y exigiendo su aparición con vida. De la Cruz fue el primero en hablar desde el templete instalado en esta plaza nacional, diciendo: “Cómo estará temblando Peña Nieto de que estemos aquí que hasta puso guardias presidenciales en el Palacio Nacional. Lo hacemos responsable si algo nos sucede”. También en el Zócalo, un grupo de manifestantes quemó la figura del Presidente Enrique Peña Nieto en una fogata que prendieron junto al asta bandera. “Fuera Peña Nieto”, se escuchaba mientras distintos oradores hacían uso de la palabra. Asimismo, lanzaron una gran rechifla a los elementos de seguridad y trabajadores que se encontraban en el primer piso de Palacio Nacional, donde se observaban las luces encendidas. Otros cuestionaban al Presidente a coro “¡Ellos no están [los 43 normalistas], ¿dónde estás tú?”

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