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Los animales también hacen política

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La recientemente aprobada Ley de circo sin animales y su trama, es en realidad un `circo´ político, alentado por el Partido Verde, con el único fin de proyectarse y proyectar a alguno de sus cuadros electoralmente. En Quintana Roo no hay circos y los que llegan, son cada vez menos. Lo que sí hay son delfinarios, parques eco arqueológicos, zoológicos, e incluso, una forma de explotación de fauna silvestre que se ve en el interior de casi todos los hoteles de Cancún y la Riviera Maya.

Sin ningún menoscabo a la iniciativa de prohibir el maltrato de animales de circo, es necesario decir que la problemática de la explotación animal en Quintana Roo es bastante seria. Por lo tanto, esta Ley es un desacierto que debe atribuirse a este partido, en tanto que elude, sea convenientemente o por miopía, una realidad en la que la explotación de animales silvestres, salvajes y hasta domésticos, está tan a la vista, que asombra el hecho de que hubieran escogido este tema para ganar simpatías y posicionamiento, entre los votantes y con respecto de su aliado, el PRI.

En cada hotel de la Riviera Maya, y esto es bien conocido, hay empresas que tienen animales silvestres para ofrecerle a los turistas fotografías. Con un garrobo en la cabeza, una iguana verde en un brazo y un pitón enredado en el otro brazo.

En las áreas comerciales y en la Quinta Avenida de Playa del Carmen, hay personas que ofrecen, de la misma manera, fotos con monos verdes, culebras, cachorros de felinos como leones. Jaguares, incluso.

En Puerto Morelos hay una granja donde viven hacinados, para el `disfrute´ de los visitantes, cientos de cocodrilos. Lo mismo que muchas otras especies de pequeños felinos silvestres, serpientes, arañas. Una jauría de perros mexicanos xoloitzcuintles, habita una reducida poza bardeada, sin un paseo diario para ejercitarse ni más contacto con humanos, lo cual va en contra de la naturaleza de un can domesticable.

Sin embargo, lo que evidencia rotundamente la ineficacia de este instrumento jurídico promovido por el Partido Verde, son los delfinarios.

En Quintana Roo hay varias empresas que ofrecen nado con delfines. En los albores de este negocio, las empresas conseguían permisos para capturarlos en la Sonda de Campeche. Hubo incluso enfrentamientos entre las personas encargadas de atraparlos con grupos defensores de los derechos de los animales. Ahora se compran en Cuba, donde por cierto alguno de los grupos empresariales dedicados al ramo abrirá un delfinario, luego de inaugurar uno en Dubai.

La esencia de la Ley de circo sin animales, explicada por sus promotores, dice que: “En el circo se violentan las reglas naturales, obligando a los animales a soportar estrés y sufrimiento todos los días de su vida, todo ello contra su naturaleza y desarrollo, además de un claro acto de crueldad hacia ellos”.

Especialistas en el tema, Yolanda Alaniz y Laura Rojas, presentaron desde 2007 un estudio científico que revea que los delfines sufren un maltrato atroz durante su cautiverio, exhibición y entrenamiento en general, de manera que apenas entre cuatro por ciento y seis por ciento de éstos llegan a morir por vejez. Y en contraste, entre el 20 por ciento y el 25 por ciento de esas muertes en cautiverio, son causadas por enfermedades como la neumonía, estrés, infartos, traumatismos, obstrucción intestinal por cuerpos extraños o asfixia.

El estudio se denomina llanamente “Delfinarios”, y desde luego que reseña casos ocurridos en negocios de Quintana Roo.

Es decir, el maltrato de delfines en Quintana Roo es una grave realidad que no vio el Partido Verde, el mismo que sí vio un problema con los circos que ni siquiera tienen una empresa registrada en el estado. Luego entonces, el circo es político, pero simplón y vacío.

El estudio “Delfinarios” abre los ojos sobre la realidad de la supuesta “sonrisa” que dibujan en su rostro los delfines mientras hacen suertes, pues en realidad lo que está ocurriendo es que están pidiendo a gritos su alimento.

Y recuerda también lo que todos en algún momento hemos escuchado: “Que los delfines son los animales más inteligentes inmediatamente después de los humanos”. Que tienen capacidad de comunicarse entre ellos y de percibir el ánimo y el malestar de las personas que, por cierto, los utilizan para engordar sus bolsillos a costa de su maltrato.

El libro de estas investigadoras revela que la captura de un solo delfín cuesta en promedio 4 mil pesos, pero uno amaestrado alcanza hasta el millón de pesos.

El libro Delfinarios es una investigación que se realizó durante ocho años, y además de ser un texto único en su tipo, con cifras oficiales, propone, de acuerdo con sus autoras, avanzar en el camino hacia una legislación que mejore el registro de nacimiento, traslado y muerte de los animales.

De acuerdo con las leyes, desde 2002, las captura de delfines en México es ilegal. En enero del 2006 se prohibió la importación y exportación.

Sin embargo, hoy las empresas se las han ingeniado para hacer capturas “científicas”. Lo rentable para ellas es el nado con delfines, la delfinoterapia y la comercialización.

Los animales practican `democracia´

Finalmente, y sólo porque viene a cuentas del tema, los científicos Tim Roper, y Larissa Conradt, de la Universidad de Sussex (Reino Unido), publicaron hace algunos años, el primer estudio científico que revela que, en su entorno natural, los animales toman decisiones en forma consensuada, ejerciendo una especie de democracia.

Conradt y Roper han hicieron su investigación en dos partes. Primero revisaron investigaciones previas para determinar si las diversas decisiones de grupo estaban dirigidas por un individuo o parecían proceder del grupo en su totalidad. Por ejemplo, observaciones sobre el comportamiento de grupo demostraban que los ciervos rojos avanzan cuando más del 60% de los adultos se pone de pie; es decir, votan con los pies. En el búfalo africano, indican, las hembras adultas toman las decisiones votando con la dirección de su mirada. Lo mismo se observó con cisnes migratorios y especies de insectos.

Lo que queda claro que los animales hacen política y no se equivocan. (@Antoniocallejo)

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