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Los 8 ejecutados en Bacalar estarían ligados al aseguramiento de más de 200 kilos de Cocaína

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Las ocho ejecuciones perpetradas por un comando armado en la mañana de ayer en las cercanías de Limones, municipio de Bacalar, están ligadas al aseguramiento de más de 200 kilogramos de cocaína en la zona limítrofe de Quintana Roo y Campeche, según arrojan investigaciones preliminares de autoridades federales.

Amanecer sangriento en la zona sur de la entidad, luego de que alrededor de las 6:45 de la mañana del miércoles se alertara sobre la presencia de 8 ejecutados y dos lesionados con armas de fuego en un tramo carretero cercano al poblado Limones.

El sangriento hecho fue un ajuste de cuentas del narcotráfico que tuvo como objetivo a la mayoría de miembros de una familia que reside en Limones, vinculados con el aterrizaje de un jet King Air en las cercanías del poblado Miguel Alemán, municipio de Bacalar, cuyo hallazgo llevó al Ejército Mexicano al decomiso de 200 kilogramos de cocaína en la selva cercana al pueblo El Gallito, con valor de 47 millones de pesos, el pasado fin de semana.

Lo anterior es muestra clara y evidente de que no se ha frenado el arribo de vuelos ilícitos en la entidad.

Ocho personas fueron ejecutadas y dos más lesionadas con rifles de alto poder cuando circulaban a bordo de una camioneta en la carretera federal 307, entre las comunidades Limones y Felipe Carrillo Puerto, en dirección sur a norte.

Los pistoleros descargaron sus armas largas tras emparejar sus dos vehículos a la camioneta de la familia, para posteriormente descender y rematar a los que estaban heridos y aún se movían.

La información vertida en el sitio señala que los occisos fueron identificados con los nombres de  Ricardo S.B., conductor de la camioneta Dakota y dueño de la misma; Pablo S.B., David S.S., Marcos S.S., Félix S.B., Maximino M.L., de 26 años; Salomón M. y José M.L.

Mientras que los heridos responden a los nombres de Juan S.H., de 73 años, y el  adolescente M.M.A., de 17 años.

De acuerdo con datos recabados en el lugar, los hechos ocurrieron poco antes de las 06:45 horas, cuando las diez personas con domicilio en Limones iban a bordo de una camioneta marca Dodge Dakota color rojo, con placas de circulación YP-4488-B del estado de Yucatán, para trabajar en una parcela ubicada en las cercanías del poblado.

Sin embargo, al salir del lugar, los sicarios que viajaban en dos vehículos Lincoln, uno de color gris y el otro de color  verde, los comenzaron a seguir, y tras apenas haber avanzado aproximadamente un kilómetro con dirección a Felipe Carrillo Puerto, se emparejaron a la camioneta Dakota en la que viajaban las diez personas, a quienes empezaron a disparar una lluvia de balas—aproximadamente 150 disparos—, al parecer de calibre 0.223, pudiendo tratarse de un comando integrado por al menos 5 sicarios el que participó en la múltiple ejecución.

Ricardo S.B., quien conducía la camioneta Dakota, luego de recibir varios disparos en el cuerpo falleció y perdió el control de la unidad, saliéndose de la cinta asfáltica.

El vehículo avanzó varios metros entre la maleza y finalmente se detuvo al chocar con unas rocas. Hasta ahí fueron seguidos por los sicarios que, al observar que había algunos sobrevivientes, comenzaron a rematar a los que se movían, sin embargo, un menor y un hombre de la tercera edad se quedaron inmóviles para no ser rematados, logrando salvar la vida, ya que los asesinos no les dispararon de nuevo.

De las diez personas que iban a bordo de la camioneta Dakota, ocho de ellas fallecieron a consecuencia de las balas que recibieron, y otras dos resultaron lesionadas y fueron trasladadas, una al Hospital Comunitario de la ciudad de Bacalar y la otra al Hospital General de Chetumal, para su atención médica.

De los ocho muertos, dos quedaron tirados entre la maleza como a 100 metros de la orilla de la  carretera federal; uno más junto al vehículo Dakota y los otros cinco murieron a bordo de la camioneta, cuatro de ellos en la cabina y uno en la batea.

Después de la ejecución múltiple que cometieron, los sicarios al servicio del crimen organizado se dieron a la fuga rumbo a Chetumal sin ningún contratiempo.

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