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Llega a la Central de Abasto ola de contagio de Covid-19

La preocupación por posibles contagios de Covid-19 llegó a la Central de Abasto (Ceda).

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La preocupación por posibles contagios de Covid-19 llegó a la Central de Abasto (Ceda).

Desde el 19 de abril, dos días antes de decretarse la Fase 3 por la contingencia, decenas de bodegas en la Central de Abasto comenzaron a bajar sus cortinas. El problema se agrava en la nave O-P, donde la mayoría de las bodegas dedicadas a la venta de papa, cebolla y chile están cerradas, y en menor proporción les siguen las Q-R, M-N e I-J. Diariamente, por la Ceda circulan 500 mil personas, se comercializan 60 mil toneladas de productos y arriban 70 mil vehículos.

Versiones de bodegueros coinciden en que el cierre de los espacios responde al miedo que ha provocado entre la comunidad la muerte por Covid-19 de varios compañeros. “Lo que pasa es que se están yendo por miedo, a un pariente apenas antier lo enterraron, de aquí también de la O, y aquí en los chiles hay varios, pero nosotros vamos a seguir, chile no falta”, dijo Marco Álvarez Ramírez, vendedor de la letra O-113. David Moreno Avelino, titular del local N-26, detalló que cuatro de sus compañeros, dos de ellos familiares, han muerto a causa del Covid-19 y, por lo menos, hay cinco trabajadores enfermos. Moreno detalla que los primeros decesos ocurrieron la segunda semana de abril, se trata de Porfirio, titular de local I-79 y dedicado a la venta de zanahorias, y José Machorro, vendedor de calabazas en la bodega I-97. El 22 de abril se habrían registrado otras dos muertes, la de Tomás Machorro Rojas, vendedor de cilantro en una de las crujías de la nave O-P, así como la de Marcial Martínez, mayorista en el local R-04. Entre los enfermos se incluirían un velador de la bodega I-77 y tres trabajadores del espacio Q-169. En tanto, una fuente del Hospital ABC confirmó a este medio que hay 18 casos contagiados por Covid-19 procedentes de la Ceda. Julián, vendedor de limón en la I-J, se quejó de que la Ceda no controla el acceso de usuarios y tampoco verifican las medidas de seguridad básicas. “Los de normatividad ni siquiera pasan a checar, mandan nada más comunicados. Piden que tengamos cubrebocas, termómetros, el gel, que se laven los diablitos; acatamos las órdenes, pero tú puedes ver que muchos no cumplen”, denunció el vendedor. Ante los señalamientos, la administración confirmó sin más detalles a REFORMA que, al 23 de abril, se habían presentado seis casos positivos: tres fallecieron, dos están en cuarentena y uno está hospitalizado.

Sobre el cierre de bodegas, explicaron que muchos trabajadores se rehúsan a asistir o sus patrones optaron por abrir sólo algunos días de la semana para evitarles el desgaste del traslado diario.

Vendedores atribuyen los cierres al miedo a contagiarse.

Crédito: Armando Israel Vazquez Lopez

En los pasillos, los compradores circulan entre varias bodegas cerradas.

Crédito: Armando Israel Vazquez Lopez

Vendedores atribuyen los cierres al miedo a contagiarse.

Crédito: Armando Israel Vazquez Lopez

En los pasillos, los compradores circulan entre varias bodegas cerradas.

Crédito: Armando Israel Vazquez Lopez

Vendedores atribuyen los cierres al miedo a contagiarse.

Crédito: Armando Israel Vazquez Lopez

 

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