Ciudad de México.— La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvieron una nueva llamada telefónica para preparar la siguiente etapa de las negociaciones relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La conversación fue calificada como constructiva y se produjo en un momento decisivo para la relación bilateral, marcado por diferencias comerciales, presiones estadounidenses en materia de seguridad y la defensa de la soberanía mexicana.
Uno de los principales temas abordados fue la agenda arancelaria que afecta a productos mexicanos, particularmente en los sectores automotriz, siderúrgico y del aluminio. Estos gravámenes representan uno de los puntos más sensibles para el Gobierno de México debido a sus efectos sobre las cadenas productivas, el empleo y la competitividad regional.
La llamada ocurrió antes de una nueva ronda de negociaciones comerciales, en la que ambos gobiernos buscarán alcanzar acuerdos que permitan reducir las tensiones y brindar mayor certidumbre a las empresas que operan dentro del bloque norteamericano.
El diálogo también se desarrolla mientras Washington demanda mayores acciones de México contra el tráfico de fentanilo, el crimen organizado y los posibles vínculos entre servidores públicos y grupos delictivos.
Sheinbaum ha sostenido que el combate al narcotráfico debe basarse en la cooperación, la responsabilidad compartida y el respeto a la soberanía nacional. Asimismo, ha planteado que Estados Unidos debe informar sobre sus acciones para disminuir el consumo de drogas, frenar el tráfico de armas hacia México y combatir el lavado de dinero.
La nueva comunicación representa un esfuerzo por mantener abiertas las vías diplomáticas, pese a las diferencias entre ambos gobiernos. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, los mandatarios han sostenido más de 17 conversaciones telefónicas para atender asuntos comerciales, migratorios y de seguridad.
Para México, la continuidad del T-MEC resulta estratégica por la integración de las cadenas industriales y el volumen del intercambio comercial con Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la revisión del acuerdo avanza bajo la presión de la política proteccionista estadounidense y la posibilidad de que Washington imponga nuevas condiciones.
El desafío para el Gobierno mexicano será defender el acceso preferencial al mercado estadounidense, impulsar la reducción de los aranceles y evitar que los asuntos de seguridad se utilicen como instrumento de presión dentro de la negociación comercial.
Aunque la llamada no resuelve las diferencias existentes, confirma que Sheinbaum y Trump mantienen una interlocución directa. El resultado dependerá de que el diálogo se traduzca en acuerdos concretos, respeto mutuo y condiciones equilibradas para las tres economías de América del Norte.




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