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La cárcel, infierno permanente

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Mientras que el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Cancún permanece al borde de motín o hecho violento, las autoridades encargadas de la seguridad de la cárcel hacen caso omiso a las alertas, y permiten que el autogobierno destruya a conveniencia el encierro. 

Esto se agrava con el hecho de que la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) no ha dado un seguimiento real a los hechos registrados dentro del penal, por lo que las ejecuciones ahí cometidas siguen impunes y los reos aún están en riesgo. 

Ninguna de las dependencias estatales, mucho menos la Comisión de Derechos Humanos (CNDH) se pronuncia sobre los hechos ahí registrados, pues tal parece que sólo esperan “el momento de la foto” para intentar demostrar que se está trabajando.

Desde hace ya varios años parece que las autoridades se han lavado las manos y prefieren no meterse con el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Cancún, en donde se encuentran recluidos peligrosos criminales y sicarios al servicio del crimen organizado. 

Aunque éste 2015 se aseguró que se aumentaría la seguridad tras la serie de hechos violentos registrados en la cárcel, nada pasó, pues las agresiones, ejecuciones y violencia siguieron, poniendo en riesgo a los más de mil 900 reos que ahí intentan sobrevivir. 

Estas fallas, las autoridades las han intentado esconder a como dé lugar hasta que la verdad sale a la luz, esto, para evitar los cuestionamientos en cuanto a la forma en la que se maneja la sobre poblada cárcel y las decenas de hechos violentos que ya se registraron. 

Y es que en del último homicidio registrado, el de Daniel Martín Hernández Canul, de 31 años, quien fue encontrado muerto la noche del viernes pasado en una celda de la sección “i”, no hay un esclarecimiento todavía, esto, a pesar que los reos de esa área aseguran que todos se dieron cuenta de quien lo asfixió con una almohada. 

En este caso, las autoridades se empeñaron en hacer creer que el reo estaba alcoholizado y murió tras sufrir una fuerte caída, pero la necropsia reveló que todo se trató de un asesinato, por lo que las autoridades carcelarias fueron sentadas en el banquillo del Ministerio Público del Fuero Común. 

Pero tal parece que de nada sirve, pues hasta el momento, ninguna de las investigaciones abiertas durante el 2015 se ha esclarecido, dejando en duda el trabajo de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

Peor aún, quienes han brillado por su ausencia son los representantes de la Comisión de Derechos Humanos (CNDH), quienes a pesar de las muertes y amenazas al interior de la cárcel, no se aparecieron en los últimos meses por el encierro, dejando a su suerte a los afectados. 

Tal parece que las autoridades están esperando a que pase algo en realidad grave para tomar acciones y por fin dar respuesta a la grave situación que prevale

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