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JARANCHAC POLITICO / DESNUDISMO PERIODISTICO BI AY PI Por Ismael Gómez-Dantés

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HONOR A QUIEN HONOR MERECE
El Gobernador ROBERTO BORGE ANGULO mete gol con el partido de mañana cuando él y el presidente municipal de B.J.PAUL CARRILLO ofrezcan GRATUITAMENTE el estadio Fernando Valenzuela para ver el partido MEXICO-HOLANDA ¡AHI NOS VEMOS CON LA FAMILIA!
TENER UN AMIGO ASI…Y EL MAYAN POWER…
Esta mañana acudí al 100 por ciento Natural, y me conmovió y emocionó la fidelidad filial de Don Herbert Carrillo, quien llevaba paciente y diligentemente a desayunar al “Gato” Don Gabriel Escalante (¡Y venía de traerlo de su cita del hospital!) Tener un amigo así, un power así una hermandad añeja que sobrevive tan enérgica y filialmente con eltiempo es EJEMPLAR! ¡FELICIDADES HERBERT! ESE ES UN VERDADERO POWER…EL QUE VIENE DE LO FRATERNO, DEL CORAZÓN…
¡ESOS SON AMIGOS! NO COMO OTROS… Y QUE CONSTE QU ENO HABLO DE LOS PASADITOS DE VERCH… JA
CLIC CLIC CLIC
Anda circulando por las redes una foto comiquísima denominada Piratas del caribe …Además de Ivaboba ¿Quién cree que aparece en la chan chotoshop?
COLUMNA INVITADA/ LO QUE ES DERECHO NO TIENE CURVA / LA OTRA CARA DE BRAZIL… EN DONDE GANA LA DELINCUENCIA…
Me envió mi amigo Toño Avila un texto que no podía ignorar…Ni siquiera con el ánimo festivo mundialista que nos envuelve. Lo que está usted por leer, es quizá un texto que dibuja una alarmante situación mundial que políticas deshonestas, gobiernos insensibles han terminado por procrear SIN remedio… Aquí una postal que NO nos es ajena, de un pan terrible del cual comemos TODOS…

ENTREVISTA DEL MEDIO TELEVISIVO “O´GLOBO”

EN BRASIL AL CAPO “MARCOLA”

Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de Marcola, es el máximo

dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil) denominada

Primer Comando de la Capital (PCC).

Las respuestas de Marcola nos aproximan a lo que puede ser el futuro de la

delincuencia común en América Latina.

O Globo: ¿Usted es del PRIMER COMANDO DE LA CAPITAL (PCC)?

Marcola: Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible.

Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el

problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración rural, desnivel de renta,

pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía…

¿Qué hicieron? Nada.
¿El Gobierno Federal alguna vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros

sólo éramos noticia en los derrumbes de las villas en las montañas o en la música

romántica sobre “la belleza de esas  montañas al amanecer”, esas cosas…

Ahora somos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de

miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social.

O Globo: Pero la solución sería…

Marcola: ¿Solución? No hay solución, hermano.

               La propia idea de “solución” ya es un error.

¿Vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Anduvo en helicóptero por sobre la

periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la habría con muchos millones de

dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel, una inmensa

voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización

general y todo tendría que ser bajo la batuta casi de una “tiranía esclarecida” que

saltase por sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del

Legislativo cómplice. Y del Judicial que impide puniciones. Tendría que haber una

reforma radical del proceso penal del país, tendría que haber comunicaciones e

inteligencia entre policías municipales, provinciales y federales (nosotros hacemos

hasta “conference calls” entre presidiarios…)

Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psico-social profunda

en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución.

O Globo: ¿Usted no tiene miedo de morir?

Marcola: Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la

cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo desde aquí mandar

matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas

miseria hay cien mil hombres-bombas.
Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio,

la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva “especie”, ya somos

otros bichos, diferentes a ustedes.

La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón.

La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común.

¿Ustedes, intelectuales, no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe?

Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja…! Yo leo mucho;  leí 3.000 libros y leo a Dante,

pero mis soldados son extrañas  anomalías del desarrollo torcido de este país.

No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí

afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo,

diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la

ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. Es eso. Es otra lengua.

Está delante de una especie de post-miseria.

La post-miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites,

celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes.

O Globo: ¿Qué cambió en las periferias?

Marcola: Dinero. Nosotros ahora tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de

dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel,

un escritorio… ¿Cuál es la policía que va a quemar esa mina de oro?, ¿entiende?

Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y

“colocado en el microondas”.

Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes.

Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros

luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra  extraña. Nosotros no tememos a la muerte.

Ustedes mueren de miedo.
Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque.

Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles,

sin piedad. Ustedes nos  transformaron en “súper stars” del crimen. Nosotros los tenemos

de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o

por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son  regionales, provincianos. Nuestras armas y

productos vienen de afuera, somos “globales”. Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son

nuestros “clientes”. Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos.

O Globo: ¿Pero, qué debemos hacer?

Marcola: Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mí. ¡Agarren a “los barones del polvo”

(cocaína)! Hay diputados, senadores, empresarios, hay ex presidentes en el medio de la cocaína

y de las armas. ¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué plata?

No tienen dinero ni para la comida de los reclutas. Estoy leyendo “Sobre la guerra”, de Clausewitz.

No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones.

Tenemos hasta  misiles anti-tanque. Si embroman, van a salir unos Stinger. Para acabar con nosotros…

solamente con una bomba atómica en las villas miseria. ¿Ya pensó? ¿Ipanema radiactiva?

O Globo: Pero… ¿No habrá una solución?

Marcola: Ustedes sólo pueden llegar a algún éxito si desisten de defender la “normalidad”.

No hay más normalidad alguna. Ustedes necesitan hacer una autocrítica de su propia

incompetencia. Pero siendo francos, en serio, en lo moral. Estamos todos en el centro de 

lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida.
Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay

solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema.

Como escribió el divino Dante: “Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno”.  
Los argentinos ya están dentro de este mismo sistema. Nuestro mayor logro, que ahora

es aplicado por ellos, fue el garantísmo jurídico, el progresismo y la corrupción política

y policial. Ellos pronto estarán peor que nosotros, porque tienen la guerrilla ya instalada,

que apoya cualquier tipo de caos.

Daniel Palud

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