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Gurú argentino fue asesinado por su asistente en Cancún

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La realidad de ciencia ficción que Daniel Cipolat se había creado en vida, se convirtió en un thriller de misterio a su muerte. Casi dos meses después de su deceso a los 60 años, en extrañas circunstancias, la autopsia realizada al cadáver ha revelado que el argentino fue asesinado. Los nuevos descubrimientos contradicen la primera versión de Linda Uribe, su asistente y principal sospechosa, que contó en las redes sociales de la víctima que este había fallecido contagiado de coronavirus. Uribe se encuentra en paradero desconocido desde el 13 de septiembre, el mismo día en que en el patio de su vivienda de Cancún apareció enterrado el cuerpo de Cipolat.

El 6 de septiembre se anunció en sus redes sociales la muerte de Cipolat, una especie de gurú espiritual procedente de Buenos Aires que llevaba una década viviendo en México, donde impartía cursos de Quántum Vórtex, una “terapia energética basada en los diferentes niveles de conciencia”. Nicolás Cipolat, hijo del primer matrimonio del argentino y residente en Ciudad de México, contactó con Uribe y viajó a verla para enterarse de qué había pasado. “Ella me confesó que tenía enterrado a mi papá en el jardín de su casa. Se negó a llevarme a ver el cuerpo. Le pedí el celular para investigar, pero se negó a dármelo y también me confesó que había falsificado el certificado de defunción”, aseguró el joven en un vídeo difundido en sus redes sociales.

Ante esta situación, Cipolat hijo presentó una denuncia en la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo (FGEQN), que realizó un registro y encontró el cadáver —“el cual fue sepultado ilegalmente en un jardín, aparentemente por su pareja sentimental”, de acuerdo con la FGEQN—con la ayuda de un georradar. El cuerpo estaba a tan solo 25 centímetros profundidad, según TV Azteca. Un acta de defunción —cuya falsedad ha demostrado la autopsia—firmada por el médico Francisco Mendiola Franco, que, atendiendo a su perfil de LinkedIn, fue Director de Salud Municipal de Cancún, exponía que el argentino había fallecido por una angina de pecho, contradiciendo también la versión de la propia Uribe.

“Tenemos el resultado final de la necropsia de mi papá, Daniel Cipolat, y efectivamente no murió de covid ni de un infarto. Mi papá fue asesinado, la necropsia arrojó que tuvo golpes múltiples por el cuerpo, pero fue uno en la cabeza el que lo terminó matando. La sospechosa principal es Linda Uribe, mi abogado presentó la denuncia por homicidio calificado, y el principal cómplice es el médico que hizo el primer certificado falso”, ha declarado Cipolat hijo en un vídeo que la familia ha subido a un canal de Youtube en el que informan de los avances del caso.

Lo que acabó con la vida del gurú espiritual fueron “diversas lesiones”, según un comunicado publicado el 22 de octubre por el abogado de los familiares del argentino, Jesús Othón Baca Cacho. “La investigación continúa y aún existen dictámenes pendientes de practicar para profundizar en las características de las lesiones y objetos que pudieron ser empleados por los sujetos que intervinieron en el asesinato de Daniel Cipolat”, continúa el documento, en el que también se anuncia que el 18 de octubre se presentó ante el Fiscal General de Justicia del Estado de Quintana Roo una nueva denuncia contra Uribe, esta vez por homicidio calificado. En el reporte también se menciona “la probable complicidad del médico Francisco Mendiola Franco”.

Baca Cacho también ha asegurado haber presentado pruebas contra Uribe “que complementan la acusación por el delito contra el respeto de los muertos y normas de inhumación”. Por el momento, la asistente solo está imputada en el caso por inhumación ilegal e irregular, no por homicidio.

Ovnis, reencarnaciones y tormentas solares

En el perfil de Instagram de Cipolat, con más de 21.000 seguidores, lo mismo se pueden encontrar fotos personales que convocatorias a eventos de Quántum Vórtex o disertaciones sobre la existencia de alienígenas y vida en otros planetas, a los que se refiere como “miembros de la Confederación Galáctica”, además de supuestas alertas de “tormentas solares” y todo tipo de excentricidades sobre la energía, el universo y el ser humano, que a menudo recuerdan al lenguaje de sectas.

El día en que supuestamente murió, en su Facebook (más de 500.000 seguidores), se anunció la noticia: “Daniel, nuestro maestro y guía, renació hoy nuevamente en la plenitud e integración de la luz. Renacer porque él siempre nos enseñó que ‘nacer’ en esta vida en realidad era morir y ‘morir’ en realidad era nacer en un plano en el que estamos completamente integrados en la luz, sin la densidad del cuerpo”.

A finales de agosto, en el Instagram de Cipolat había aparecido una publicación que, vista con perspectiva, parece estar pensada para allanar el terreno y preparar a sus seguidores de la muerte del gurú: “Esta vez me tocó a mí. Salí positivo de covid, variante Delta. Por lo pronto, no responde a ninguna medicación. Sigue su proceso tremendamente debilitante y molesto. No tengo miedo, estoy abierto para cualquier desenlace y lo que deba ser”.

Fue su exmujer, Karina, quien extrañada de enterarse de la enfermedad de su expareja por redes sociales, decidió ponerse en contacto con Uribe. “Me dio la impresión de que [Uribe] no tenía la menor idea de que Daniel tenía una exesposa e hijos. Me contó que era su pareja hacía cinco años, que había muerto por las secuelas de la covid y que no iba a realizar ninguna ceremonia ni velatorio. Todo era extrañísimo, si Daniel hubiera estado en pareja lo habría dicho al menos a sus hijos”, explicó la mujer a Clarín.

Con la nueva luz arrojada por la autopsia, ahora la familia espera la captura de Uribe, y con ella, esclarecer todas las incógnitas que todavía rodean la muerte de Daniel Cipolat.

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