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Funcionario de la PGR, ejecutado

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A casi cuatro meses de su desaparición, un grupo especial de la Procuraduría General de la República encontró el fin de semana pasado, los restos óseos de una persona del sexo masculino que, al parecer, pertenecen al subdelegado administrativo de la delegación en Quintana Roo de la PGR, Erick Damián Martínez Alfaro.

Con el mismo hermetismo con el que se ha llevado el caso de la desaparición del funcionario federal ocurrida desde el pasado 13 de marzo del año en curso, este fin de semana fueron encontrados sus restos en una brecha de los tantos caminos que hay en la zona conocida como “Gas Auto” donde diariamente circulan cientos de vehículos particulares, de carga y hasta de turismo porque ese tramo carretero es utilizado como atajo para llegar no sólo al Aeropuerto Internacional de Cancún sino para dirigirse también a la zona hotelera e incluso a la Riviera Maya.

Extraoficialmente, se pudo conocer que el equipo especial de la PGR se encargó de recoger una bolsa negra donde se encontraba los restos del subdelegado administrativo y en la que también se halló cinta canela, al parecer, la que habría sido para amarrar y torturar al alto funcionario, el cual se desconoce cuándo y en dónde pudo haber sido asesinado.

Y es que, desde un principio en todo un misterio se convirtió la desaparición del subdelegado administrativo de la delegación estatal de la Procuraduría General de la República (PGR), Erick Damián Martínez Alfaro ocurrida desde la noche del 13 de marzo del presente año, cuando salió de su vivienda en Cancún, con rumbo a su oficina y cinco días después, el vehículo oficial que ocupaba fue encontrado calcinado en las cercanías de Valladolid, Yucatán.

En todo momento, la delegada en Quintana Roo de la PGR, Aurora Mora Morales, se mostró indiferente ante el hecho y tuvo que ser la esposa del funcionario federal, quien hasta un mes después de la desaparición, quien interpuso una denuncia formal ante el Ministerio Público del Fuero Común dependiente de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

Sin embargo, por tratarse de un funcionario federal, el caso fue atraído por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) y desde ese momento, ya nada más se supo a nivel local.

La reserva del caso continuó dentro de la delegación de PGR, en donde incluso ni siquiera se atiende a la prensa y por este motivo, hasta Cancún tuvo que viajar desde la ciudad de México el pasado 28 de mayo, el señor Erick Damián, padre de Martínez Alfaro porque tampoco a él le habían querido dar información al respecto.

Durante su breve instancia en este polo turístico, el padre del funcionario desaparecido acudió al día siguiente con una fotografía de su hijo al Centro de Comunicación, Cómputo y Comando (C-4) para que desde ahí se pudiera distribuir la imagen y en ella, es como se pudo obtener al menos un poco más de sus señas particulares para tratar de localizarlo más rápido.

En esa imagen que iba acompañada del logotipo de la PGR y números telefónicos de oficinas centrales de dicha dependencia federal, la cual fue publicada en las redes sociales, se pudo conocer que Erick Damián Martínez Alfaro tenía 41 años de edad, era de 1.72 metros de estatura, tez morena clara, ojos medianos, café oscuros y cabello negro ondulado.

Asimismo, que para una mejor ubicación, se difundió que tenía un tatuaje en el antebrazo izquierdo con las letras “JTD”, una cicatriz en rodilla izquierda de cuatro centímetros y dedos de las manos maltratadas por comerse las uñas.

A raíz de esto, se supo que Martínez Alfaro es ex empleado de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), instancia que supuestamente atrajo el expediente de su desaparición y esto, fue un pretexto más para que la delegación estatal de la PGR se mantuviera hermética al respecto.

Cabe señalar que la noticia de su desaparición, fue dada a conocer por los diarios POR ESTO! el 24 de abril, cuando el dato fue revelado por fuentes de la PGJE, y esto ocurrió a unos días de que apareciera en Cancún una “narcomanta” en la que la delegada de la PGR, Aurora Mora Morales fue señalada de brindar protección al crimen organizado, junto con algunos de sus colaboradores.

“Delegada de la PGR Aurora Morales, déjense de mamadas, están recibiendo dinero del narco a través de su particular Vicente Reyes y Fernando Ortiz en Cancún y el comandante Carlos Hernández, en Playa del Carmen, dejen de pedir si no van a cumplir porque empezarán a rodar cabezas”, rezaba el mensaje que fue dejado para Mora Morales la madrugada del lunes 2 de marzo del presente año en el kiosco del Parque de El Crucero de esta ciudad.

En versiones extraoficiales, fuentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado, señalaron que el caso de la desaparición del funcionario federal, era un asunto un tanto delicado y más complicado aún, cuando el vehículo oficial que Martínez Alfaro traía a su cargo fue encontrado completamente calcinado en el tramo carretero cercano a Valladolid, Yucatán.

Cabe destacar que cuando se confirmó el nombre de Erick Damián Martínez Alfaro como el desaparecido, se pudo verificar en archivos que esta persona fue señalada por la ex subdelegada de Procedimientos Penales de la delegación estatal de la Procuraduría General de la República (PGR) Yolanda Rivas Ramos, como el funcionario que ordenó que fuera custodiada durante las horas que duró la elaboración de su acta de entrega-recepción, cuando fue obligada a renunciar y presionada mediante una privación ilegal de la libertad en diciembre pasado como consta en la averiguación previa 7796/2014 ante el Ministerio Público del Fuero Común, donde denunció a la delegada Aurora Mora Morales.

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