A los 3 días de que el Congreso limitara el espionaje telefónico de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), nuevos documentos clasificados revelaron ayer que ese organismo del Gobierno de EU amplió en los últimos años sus tentáculos de vigilancia.
El Departamento de Justicia aprobó en secreto en 2012 que la NSA escrutara, sin una orden judicial, el tráfico internacional en Internet de ciudadanos estadounidenses en búsqueda de actividades sospechosas de piratería informática, según documentos filtrados por el exanalista, Edward Snowden, al diario The New York Times y la organización periodística ProPublica.
El gobierno de Barack Obama permitió a la NSA analizar cables de Internet en todo EU para hallar información de ataques informáticos originados en el extranjero. Solo podía vigilar páginas Web y actividades -incluido el tráfico a páginas sospechosas de piratería- con lazos con Gobiernos extranjeros.
Los documentos filtrados, sin embargo, revelan que la NSA trató de perseguir a piratas informáticos, pero sin haber establecido ningún vínculo con Gobiernos. Además, habría podido tener acceso a información de estadounidenses obtenida por piratas, que luego la Fiscalía podría usar en investigaciones contra esos ciudadanos.
La filtración llega en un momento de crecientes ataques informáticos en EU, que han llevado al Gobierno a ampliar su capacidad de prevención. Y como las anteriores revelaciones, incide en el debate sobre el equilibrio entre el respeto a las libertades individuales y los intereses de seguridad nacional.
El Congreso primó ayer lo primero al aprobar que la NSA deje de almacenar datos sobre las llamadas telefónicas de residentes en EU. La ley, que apoyó la Casa Blanca, establece que estarán bajo control de las compañías y el Gobierno solo tendrá acceso mediante una orden judicial. El sistema ganará en transparencia.



