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Estados Unidos se ahoga en fentanilo

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TUCSON, Ariz. (Proceso).- Las drogas sintéticas elaboradas con fentanilo tienen sumergido a Estados Unidos en la peor crisis de consumo de opiáceos de toda su historia; el dueño casi absoluto de ese mercado es el Cártel de Sinaloa, según afirma la Administración Antidrogas de ese país (DEA).

Para corroborar la realidad de la crisis de consumo de opiáceos en Estados Unidos, por segunda vez la DEA le abre a Proceso las puertas de una de las bodegas en las que guarda drogas decomisadas.
Dicha bodega, en Tucson, exhibe anaqueles con embalajes de mariguana, cajas con heroína, paquetes de cocaína y bolsas con pastillas (drogas sintéticas) elaboradas con fentanilo, sustancia que puede causar la muerte a una persona simplemente al rozar su piel.

 

 

Las drogas sintéticas son una enorme variedad de opiáceos manufacturados con diferentes sustancias y mezcladas o adulteradas con fentanilo, cuya producción encabeza el Cártel de Sinaloa, sostiene Polo Ruiz, jefe de la DEA en Arizona.

“El Cártel de Sinaloa controla la mayoría del mercado de la metanfetamina (nombre genérico con el que se conoce a las drogas sintéticas u opiáceos)… tiene los laboratorios”, agrega Ruiz, agente especial a cargo (SAC) del sector Arizona.

En entrevista con Proceso –único medio mexicano al que la DEA le ha permitido dos veces ingresar a sus bodegas–, Ruiz explica que por el incremento del consumo de metanfetaminas en su país en los últimos 18 meses, el narco mexicano se ha hecho cargo del negocio.

En el recorrido por la bodega los agentes de la DEA muestran un decomiso reciente de 55 mil píldoras elaboradas con fentanilo y varios paquetes de esta sustancia letal en polvo, con un grado de pureza de 100%, colocada en un contenedor especial para prevenir accidentes mortales.

En la bodega, un par de agentes de la DEA se pusieron overoles especiales diseñados para evitar incidentes mortales en el manejo de los cargamentos de fentanilo. La sustancia es tan mortífera que al reportero gráfico de Proceso le advirtieron que para tomar fotografías y video, mantuviera una distancia de por los menos un metro.

El jefe de la DEA en Arizona –el segundo sector territorial más vigilado por la Administración Antidrogas en la frontera con México; el de El Paso es el principal– expone la manera en que está dividido y repartido el mercado de consumo en Estados Unidos entre el narcotráfico mexicano.

“Aproximadamente 80% del mercado es de Sinaloa, el resto se reparte entre el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y grupos criminales más pequeños”, subraya el jefe de la DEA en Arizona, entidad reconocida como la puerta principal para el ingreso de metanfetamina a Estados Unidos.

No obstante puntualizar que el tráfico de fentanilo y producción de metanfetaminas pertenece casi todo a la organización criminal comandada por Ismael El Mayo Zambada, Ruiz vaticina que el CJNG está encaminado a incrementar su participación en el comercio.

“Pronto lo van a alcanzar porque están creciendo en volumen; lo que tiene el CJNG es el control del movimiento de la cocaína, por eso ha establecido sus puntos de dominio en Tapachula, Veracruz, Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Tijuana”, afirma.

En la bodega se pueden ver vacíos varios anaqueles construidos para almacenar cargamentos de mariguana; se debe a que, según los agentes de la DEA, el consumo de esa planta mexicana ha ido en declive ante la demanda de opiáceos adulterados con fentanilo.

El trasiego de fentanilo puro que consiguen los narcotraficantes mexicanos en China, diferente a la exportación de opiáceos con esa sustancia química ya diluida y convertida en pastillas, tiene un contexto diferente para la repartición del mercado de consumo.

“El CJNG domina 40% del mercado de cocaína y el resto es del Cártel de Sinaloa. En fentanilo, mi cálculo es que tienen 50% –del mercado– cada uno”, enfatiza Ruiz.

Según las más recientes estadísticas del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) del gobierno federal de Estados Unidos, todos los días mueren 137 personas en ese país por sobredosis de drogas sintéticas u opiáceos.

La cocaína aún goza de gran demanda entre los estadunidenses, pero esta droga es más cara que las metanfetaminas y que algunos opiáceos, como la heroína café o negrita que se produce en México; de ahí se deriva la nueva modalidad en lo que hacen el CJNG y el de Sinaloa.

 

Fentanilo y metanfetamina decomisada. Foto: Eduardo Miranda

 

Duras leyes

Ruiz –que acompañó y permitió a Proceso recorrer la bodega en Tucson– explica: “Para la exportación de cocaína a Estados Unidos, el Cártel de Jalisco Nueva Generación se ha adueñado de ciudades portuarias; eso facilita que las lanchas rápidas entren y se vayan de México (con cargamentos de droga)”.

La dificultad –por lo voluminoso– de trasegar a Estados Unidos cargas de mariguana, cocaína o heroína ha hecho que el tráfico de pastillas psicotrópicas sea lo más rentable para los cárteles mexicanos.
La adicción tan grande a los opiáceos que padece la sociedad estadunidense permite a su vez que la heroína café o negrita siga teniendo demanda y que su costo haya decrecido.

Con el fuerte control que ejerce el gobierno federal estadunidense a la venta de medicinas controladas –como el Percocet y la Oxicodona, que son opiáceos–, la heroína mexicana es la alternativa para los adictos. Una pastilla de estos dos medicamentos controlados llega a costar en el mercado negro hasta 20 dólares, mientras que una dosis de heroína vale entre cinco y 10 dólares.

Ruiz estima que el Cártel de Sinaloa “controla 40% del mercado estadunidense de consumo de heroína” y es dueño de la siembra de amapola “en el Triángulo Dorado –donde confluyen Durango, Chihuahua y Sinaloa–. La siembra y producción de amapola en Guerrero y Nayarit, dice, ya no pertenece al grupo dirigido por El Mayo Zambada sino al CJNG.

“Los cárteles ya se dieron cuenta de que el negocio es el fentanilo y no la heroína, porque un kilo de fentanilo te da hasta 1 millón de dosis. Un kilo cuesta de 2 mil a 3 mil dólares en el mercado de Arizona y genera, cuando es puro, de 5 a 10 millones de dólares antes de que lo rebajen; y produce más cuando lo rebajan”, subraya Ruiz.

Los números de las fatalidades por sobredosis de opiáceos han llevado a que gobiernos estatales promulguen leyes extremas para castigar a proveedores, vendedores y hasta a los consumidores. En más de una docena de los 50 estados de Estados Unidos se instrumentan leyes que permiten a los fiscales imputar cargos criminales a cualquier persona que haya proporcionado las drogas en un caso de muerte por sobredosis.

Esas medidas judiciales hacen posible que un adicto que comparta pastillas psicotrópicas u opiáceos con su cónyuge, amigos o conocidos –cuando alguno de ellos muera por sobredosis–, sea sujeto a una sentencia de entre uno y cinco años de prisión… o cadena perpetua si es hallado culpable.

Al proveedor de drogas de una persona que muera por sobredosis en uno de los estados donde se castiga este problema con penas extremas se le acusa de homicidio doloso.

En estados como Florida, donde se aplica la pena capital a delincuentes acusados de homicidio doloso, a un proveedor de metanfetaminas implicado en una muerte por sobredosis se le puede castigar con la inyección letal o la silla eléctrica.

Entre las razones por las que una pastilla elaborada o diluida con fentanilo es mortal, el CDC explica que hay personas que mezclan medicamentos controlados con el tranquilizante llamado carfentanil (derivado del fentanilo), usado en zootecnia para dormir elefantes.

Una investigación reciente del semanario estadunidense The New Yorker reveló que de 2015 a la fecha más de 15 mil personas han fallecido en Ohio por consumir pastillas diluidas o elaboradas con fentanilo y carfentanil.

Una gragea psicotrópica con una porción altamente rebajada de fentanilo –que no por ello deja de ser mortal– se puede conseguir por un dólar en las calles de cualquier ciudad de Estados Unidos, según Ruiz.

Medidas preventivas

En los primeros meses de 2019 Proceso dio cuenta de las quejas de los agentes estadunidenses por la eliminación de los delegados de la Procuraduría General de la República –consecuencia de la creación de la Fiscalía General de la República– y de las reuniones que solían tener cada lunes en las ciudades fronterizas de Arizona, California, Nuevo México y Texas, donde intercambiaban información sobre el combate al crimen organizado.

 

Bodega de drogas decomisadas por la DEA en Tucson. Foto: Eduardo Miranda

 

El jefe de la DEA en Arizona cuenta a este semanario que ya se empezaron a retomar las sesiones, aunque no se llevan a cabo con la frecuencia de antaño.

–¿Por qué no baja la violencia en México si han capturado y eliminado a gente como Joaquín El Chapo Guzmán y, por el contrario, va en aumento? –se le cuestiona a Ruiz, quien en lugar de responder habla del cambio en el mercado de consumo.

–Desafortunadamente por la legalización de la mariguana y otras drogas las metanfetaminas han tomado el lugar que tenía la heroína; ya se pueden tomar una pastilla, tiene el mismo o mayor efecto que la heroína. Estamos hablando de cuando existía la china white (heroína asiática) que tenía 80% de pureza. Hablamos de pastillas que dan el efecto equivalente a la china white, por eso la gente se hace adicta a las drogas sintéticas, porque es muy fácil, ya no se necesita algo más complicado.

“Pero si alguien compra 30 pastillas de fentanilo en el mercado negro y toma una al día, bien; al día siguiente, bien; pero a lo mejor a la quinta o sexta pastilla se muere. ¿Por qué? Porque hay laboratorios que producen el fentanilo y no saben exactamente qué dosis hay en cada pastilla.

“A la mejor te puede pegar una dosis letal y es eso lo que está ocurriendo en Estados Unidos. Estamos haciendo todo lo posible para preparar a la sociedad. Estamos hablando en escuelas y hospitales sobre los riesgos de consumo de drogas sintéticas elaboradas con fentanilo.

“Tenemos una iniciativa en la que nos juntamos con la comunidad para exponer el problema de la adicción a las medicinas controladas. Lo que ocurre es que la persona adicta a las drogas va a exigir recetas, opiáceos; por eso estamos investigando a médicos, farmacias y a la industria farmacéutica, porque están recetado opiáceos sin control, ilegalmente.”

–A escala federal, ¿el gobierno de Estados Unidos no ha hecho una campaña efectiva para detener la adicción a las drogas?

–Todos los días mueren en promedio unas 137 personas por sobredosis de drogas sintéticas en Estados Unidos. El fentanilo es la causa principal. Estamos enfrentando con mucha fuerza la demanda de drogas sintéticas –remata el SAC de la DEA en Arizona.

Para detener el aumento en la muerte diaria de personas por sobredosis con metanfetaminas, la Administración Federal de Alimentos y Drogas de Estados Unidos autorizó el uso del Narcan, cuya efectividad es muy alta siempre y cuando se le proporcione al paciente en los primeros 20 o 30 minutos de crisis por sobredosis.

Bodega de drogas decomisadas por la DEA en Tucson. Foto: Eduardo Miranda

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