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Esquirlas de Libertad por Manuel Agustín Trujillo Gutiérrez

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No he de abrumarlos con pomposas presentaciones protocolarias, ricas en prosa, bastas en contenido pero escuetas en sentido. Mi nombre es Manuel Agustín Trujillo Gutiérrez y, -mientras los editores me permitan- he de estar acompañándolos en este espacio donde esparciremos algunas esquirlas de libertad; que más que esquirlas son semillas, que han de germinar en ideas críticas, que al ser debatidas nos permitirán construir un criterio. Criterio que nos conduzca a la libertad intelectual. A todos mis lectores les digo que no pretendo ser el intelectualoide arrogante que arroja una verborrea inverosímil  y retórica con el afán de confundir o convencer al lector de falacias construidas sobre un muñeco de paja. Seré yo solamente un conducto por el cual la información se concentre para ser procesada en mi mente y redirigirla  por mi mano a donde pertenece, la historia.

Estos tiempos plásticos han reducido a la libertad a un concepto, una palabreja que adorna los discursos políticos de cumbres internacionales, que inunda las bocas de periodistas con miedo, que muere en los gritos de sociedades dictatoriales, cuya única bandera es defender la libertad a costa de la de los demás. Hoy la libertad no es más que un producto que no entra en la canasta básica, una causa de mercenarios que cobran con muerte, un grito desaforado de una protesta que no alcanza a comprender su grandeza, la nostalgia de la idea como mariposa, una añoranza, un recuerdo… de lo no vivido.

Una esquirla no es más que un fragmento, un pedazo, un trozo; y es sólo eso lo que nos queda tras tantas guerras en nombre de la libertad, sólo fragmentos de la misma. Naciones enteras se han fundado bajo son principios, pero al día de hoy, parece que la libertad es sólo un mito o una magnifica utopía. Simplemente para los mexicanos los principios de libertad y de justicia los que hacen de nuestra patria una nación independiente; pero de justicia conocemos muy poco y de libertad ni hablemos.

Queridos lectores, afrontemos este hecho con una sonrisa. La libertad es una causa que da sentido a esta vida hermosa. Recordemos que ha sido la búsqueda de la libertad ese motor que ha permitido la evolución de la humanidad; una aplanadora que abolió la esclavitud, que fundó naciones, que ha mantenido en orden a las sociedades, que nos mantiene cuerdos, atados al mundo y sobre todo, vivos. Y es que recogiendo los fragmentos de esa libertad despedazada es como podremos acercarnos cada vez más al crecimiento del alma. Nuestras ideas son el vínculo con la trascendencia, pero para trascender, hay que tener una mente que construya su libertad de las esquirlas.

Es por eso –queridos lectores- que quiero hacer de la voz del pueblo mi voz para que el pueblo haga de mi voz su voz. Hoy escribo con los pedazos que he encontrado de mi alma, con la firme intención de llevar la voz de todos aquellos que ya no pueden hablar (nuestros muertos), de los que tienen miedo a hablar, de los que no se saben expresar y de mi propia razón. Les aseguró que pondré el corazón en cada página y, que cada letra será redactada con mi propia sangre; porque mientras sirvan mis manos, mientras me quede vida, no dejaré de escribir, porque las voces del silencio deben ser escuchadas.

Los invito a reflexionar lo que leemos, la fuente de donde leemos, la vida del “profeta” que lo escribe; porque muchos nos prometerán que al leerlos seremos libres. Así que cuando llegue el día de sentirnos libres, yo los invito a todos a volverlo a reflexionar para darnos cuenta que sólo tenemos esquirlas de libertad. (@TruGMA)

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