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Esquirlas de Libertad |Los Responsables| Manuel Agustín Trujillo Gutiérrez

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Ha dado vueltas por todos los medios del país la noticia de un niño poblano de 13 años que fue víctima fatal del acto represivo y cobarde ordenado por el gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle. Sin duda es triste que un gobernante se cobije bajo el amparo de las leyes para atacar, violentar y asesinar al pueblo que juró proteger. No es novedad que este tipo de cosas pasen en nuestro país, donde han corrido ríos de sangre por salvajadas como la matanza del 68, el halconazo del 71, la matanza de Acteal del 97, los disturbios de Atenco y ahora la represión al pueblo de Chalchihuapan; por lo que uno no deja de preguntarse ¿quién o quiénes son los culpables de la muerte del niño?

Fue el 19 de mayo cuando el Congreso de Puebla aprobó la “Ley para proteger los derechos humanos y que regula el uso de la fuerza por parte de los elementos de las instituciones policiacas del Estado” o comúnmente llamada “ley bala” a pesar de que se preveía que sería utilizada para reprimir cualquier protesta social. Y fue así, se usó fuerza excesiva para disolver la protesta de Sierra Negra el 1 de julio y la trágica represión del 9 de julio a los pobladores de Chalchihuapan, dejando como saldo 100 heridos y un menor de edad muerto.

A partir de la muerte del menor, los pobladores, los activistas de las redes sociales y gran parte de la prensa nacional culpó al gobernador Moreno Valle por la muerte del menor; mientras que después de que se filtró una llamada de la diputada Roxana Luna -en la cual se escucha como pretende lucrar políticamente con la muerte del niño y las protestas de los pobladores- con un anónimo, es que varios tuitstar de manera extrañamente repentina estuvieron culpándola de la muerte del niño; y por último el gobierno no dudo en culpar a la misma población de su fallecimiento.

Las versiones giran en torno a que una bala de goma fue la que le perforó el cráneo, otras dicen que fueron los mismos cohetones de los pobladores los que le dieron alcance e inclusive, se escucharon versiones de que pudo haber sido una piedra de gran calibre. Partiendo de supuestos fincar responsabilidades sería una irresponsabilidad, por lo que para responder la pregunta de quién es el responsable, entonces es necesario partir de los hechos innegables. A mi muy particular punto de vista, la responsabilidad es compartida; una caja de cerillos no se enciende de la nada en un bosque, y esa misma caja no llega sola al bosque, alguien la tuvo que llevar a ahí y alguien tuvo que encender un cerillo. Por lo que más que señalar personas, enumeraré actitudes y sentimientos que a mi parecer construyeron la tragedia.

1.- Temor: Fue el miedo a las críticas lo que provocó que un gobierno ignorante y cobarde creara la “Ley bala”. El gobernador Moreno Valle dio muestras tempranas de que su gobierno preveía que las decisiones gubernamentales que tomaría en su gestión serían tan malas para la sociedad que, el miedo de que esta protestara lo orilló a prevenir cualquier sobresalto reprimiendo a las masas de manera violenta; proyectando así el miedo que le tiene al pueblo, para que el pueblo le tenga miedo a él.

2.- Oportunismo: Sin duda, no hay acto más bajo de parte de un grupo político que valerse de las causas sociales y sus actores para sacar provecho político. La diputada Roxana Luna no hizo más que continuar la moda del momento, valerse del hartazgo social, de un pueblo desesperado y defraudado para arroparse en sus causas, caldear sus ánimos, provocar a los pobladores y crecer políticamente con la falsa promesa de ser la solución a todos sus problemas. Buena para provocar y buena para esconderse a la hora de los chingadazos.

3.-Irresponsabilidad: Otra moda irresponsable, insensata e insensible, es la de llevar niños y bebés a las protestas; siempre me ha parecido de mal gusto y una irresponsabilidad de los padres. Podrán tener muchos likes en Facebook las fotos de niños cargando letreros con mensajes políticos que no entienden o que ni siquiera saben leer; pero con lo pasado en Chalchihuapan está absurda manía tuvo consecuencias fatales. A un niño no se le enseña a defender sus ideales llevándolos a una protesta social, mítines o marchas, se les enseña con libros de historia, inculcándoles tradiciones y valores de su lugar de origen, cultivando un arraigo a sus ancestros y a su pueblo, y sobre todo con la  educación que ofrecen las escuelas; donde debió estar el niño occiso.

4.-Intolerancia: Ya con el amparo y cobijo de la ley, cual cobarde, el gobierno morenovallista envió a fuerzas policiales a un enfrentamiento frontal con la población. Es Evidente que como animales que somos, respondemos a la violencia con violencia, como respuesta natural al temor de perder la vida y nuestro derecho de resguardarla. No cabe duda que las armas de varios calibres se iban a sobreponer a las piedras de grandes calibres, por lo que fue evidente el uso excesivo de la fuerza de parte de las autoridades para reprimir un derecho constitucional. La intolerancia a las ideas distintas a las nuestras es un mal arraigando no sólo en el gobierno poblano sino en gran parte de la sociedad que ridiculiza, se mofa o despotrica contra quienes piensan diferente.

A pesar del esfuerzo por parte del gobierno por culpar a los pobladores, la verdad es que son quienes menos culpa tienen. Aquel que exige sus derechos, que protesta de forma en que ejerce su derecho constitucional, que no se queda callado ante las injusticias y que sobre todo protesta sin afectar los derechos de terceros, no tiene por qué ser reprimido sino escuchado, porque cada demanda tiene un trasfondo, cada protesta tiene una causa y un fin, y cada reclamo –mientras sea justo- tiene un eco que debe ser escuchado y enmendado por la justicia. (@TruGMA)

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