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Esquirlas de Libertad | Facebook y el Escándalo de la Manipulación en Masa | Manuel Agustín Trujillo Gutiérrez

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El último día de junio del año en curso se escandalizó de manera viral por todo el mundo, debido a la publicación de un estudio hecho por Facebook en el journal científico: Proceedings of the National Academy of Sciences. Dicho estudio fue realizado con colaboración de la Universidad de Cornell y la Universidad de California, ambas norteamericanas. El escándalo se suscitó debido  a la falta de ética de la empresa y de las Universidades al no consultar a su muestra de estudio si querían participar en dicha investigación; la cual fue hecha por el lapso de una semana a principios de 2012.

El estudio consistía de una muestra de 689 mil participantes a los cuales se dividió en dos grupos; a uno -debido a la modificación de un algoritmo de Facebook- únicamente se les presentaban “noticias” tristes en su línea del tiempo y, al otro grupo sólo se le mostraban “noticias” alegres. La intención de los científicos era identificar los patrones emocionales de comportamiento en las muestras y su reacción ante lo que estaban percibiendo por parte de la red social.

Como resultado los científicos encontraron un contagio emocional de escala masiva en los usuarios que formaron parte del estudio; es decir, quienes estaban percibiendo mensajes tristes eventualmente publicaron contenido relacionado a ese sentimiento y, aquellos expuestos a contenido alegre reflejaron el mismo patrón que los anteriores, replicando el sentimiento al que eran expuestos. Lo interesante es que se ha demostrado que ya no se necesita de una interacción humana natural para el contagio de emociones, sino que basta de nuestra exposición a ciertos contenidos en la red social.

Lejos del escándalo de los participantes, lo intrínsecamente interesante es el abanico de posibilidades y utilidades que abre dicho estudio; desde el uso en el marketing, la política, la psicología, la sociología y más, hasta la explicación del comportamiento emocional de los grupos sociales y políticos. Si bien, es inquietante que Facebook pueda manipular los contenidos para fines desconocidos, también es intrigante la manera en que nosotros mismos podemos enajenarnos a ideas y sentimientos de manera voluntaria o por contagio de nuestras condiciones geopolíticas.

A mi mente llegan muchas ideas, frases e inclusive sabiduría popular. Recuerdo que suele ser muy mentado “el que se junta con lobos a aullar se enseña”, aunque ahora resulta que ya no importa si te juntas con ellos o no, ya sólo basta tenerlos de amigos en Facebook.

Me llega el recuerdo de George Orwell y como en su libro 1984 el gobierno (Gran Hermano) manipulaba los medios de comunicación para que los ciudadanos mantuvieran, defendieran y aceptara una ideología política. La manipulación la conseguían también con la reducción y simplificación del lenguaje, pues Orwell creía que si reducías el lenguaje reducirías a su vez la capacidad cognitiva. Parece que tenemos en el estudio de Facebook al gran hermano.

Por otro lado Aldous Huxley en su libro Un Mundo Feliz, no culpaba de la manipulación al control de los contenidos sino al exceso de los mismos. Él creía que si al ciudadano se le daba un exceso de opciones informativas entre las cuales escudriñar, las noticias verdaderamente importantes se perderían entre un vasto mundo de información basura. A final de cuentas, las personas -por su propia libertad- decidirían estar informados, desinformados, idiotizados, entretenidos o manipulados. Que a final de cuentas eso es el Facebook en la cotidianidad, un extenso mundo de información.

El panorama de la manipulación parece aterrador si se mira que un externo trata de meterse en nuestro cerebro, pero ¿qué pasa cuando nosotros mismos decidimos ser manipulados? Cuando lo deseamos, lo pedimos, lo imploramos. Cuando estamos tristes y buscamos aquellas canciones que nos hagan llorar más; cuando estamos enojados y buscamos un blog para discutir en internet; cuando estamos enfadados con el gobierno y buscamos grupos iracundos que secunden nuestras ideas en Facebook. Bien decía un sabio que así como el sabio se esforzaba por ser sabio, el idiota se esforzaba por ser idiota.

Sin duda este estudio nos deja grandes lecciones. Dime qué periódicos en línea lees y te diré como piensas. Lo mismo pasa con las páginas a las que le damos me gusta, los grupos a los que nos adherimos, o hasta las personas que seguimos; estamos siendo contagiados, estamos siendo manipulados… ¿o somos nosotros quienes contagiamos y manipulamos a los otros? No lo sé, sólo sé que con este estudio reafirmo una máxima personal, si quieres cambiar el mundo, sólo cambia de “amigos”. (@TruGMA)

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